Estados Unidos transferirá a Australia submarinos de propulsión nuclear de segunda mano como parte del pacto trilateral AUKUS, según anunciaron fuentes oficiales este domingo. La medida, calificada por el ministro de Defensa australiano, Richard Marles, como “rentable”, busca acelerar la capacidad submarina de Canberra ante el creciente despliegue chino en el Indo-Pacífico.
Se prevé que Australia reciba al menos tres submarinos de la clase Virginia en un plazo de 15 años, aunque el cronograma exacto y el número definitivo de unidades no han sido detallados. La transferencia se enmarca en la optimización del acuerdo AUKUS, suscrito en 2021 entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos, cuyo objetivo es dotar a la Marina Real Australiana de una flota de submarinos nucleares.
Implicaciones estratégicas y retos industriales
El pacto, que inicialmente contemplaba la construcción de nuevos submarinos de diseño británico con tecnología estadounidense, ha sido reajustado para incluir la cesión de buques ya operativos. Según declaró el Departamento de Defensa estadounidense, la iniciativa “refuerza la disuasión en la región” y permite a Washington mantener su presencia naval sin aumentar el ritmo de construcción de nuevos buques. La Armada de Estados Unidos opera actualmente una flota de más de 50 submarinos de ataque rápido, y la venta de unidades usadas no afectaría sustancialmente su capacidad operativa, según expertos consultados.
Para Australia, la adquisición de submarinos nucleares de segunda mano supone un ahorro considerable frente a la compra de unidades nuevas, cuyo coste unitario puede superar los 3.000 millones de dólares. Sin embargo, el programa requerirá una inversión millonaria en infraestructura portuaria, formación de tripulaciones y gestión del combustible nuclear, aspectos que Canberra deberá abordar en los próximos años.
Nuestra alianza con Estados Unidos y Reino Unido nos permitirá contar con una capacidad submarina de primer nivel mucho antes de lo previsto, y a un coste más eficiente para los contribuyentes australianos.
La decisión ha generado reacciones encontradas en el ámbito internacional. China, a través de su Ministerio de Exteriores, reiteró su “firme oposición” al AUKUS, al que considera un “factor de inestabilidad” en la región. Por su parte, países como Indonesia y Malasia han expresado su preocupación por una posible carrera armamentística en el Sudeste Asiático. En el plano industrial, la transferencia de submarinos usados podría retrasar los planes de construcción naval conjunta previstos en el marco del AUKUS, que incluían a astilleros británicos y australianos.




