El Pentágono prepara un recorte significativo de las fuerzas que Estados Unidos destinaría a Europa en caso de crisis, según fuentes del Departamento de Defensa citadas por la prensa estadounidense. La medida, interpretada como un castigo a los aliados de la OTAN que no han cumplido con los objetivos de gasto en defensa o han mantenido posturas divergentes, supone un nuevo giro en la estrategia de disuasión frente a Rusia.

El plan, aún en fase de planificación, no especifica el porcentaje o número exacto de tropas que se retirarían. Los aliados europeos llevan años insistiendo en la necesidad de mantener una presencia robusta estadounidense en el continente, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

El Pentágono busca «castigar a los aliados» y ajustar la presencia militar estadounidense en función de su contribución a la defensa colectiva, según fuentes del Departamento de Defensa.

La noticia llega en un momento en que varios países de la OTAN, como Alemania, Francia o España, han aumentado su gasto militar pero siguen lejos del objetivo del 2% del PIB marcado por la Alianza. La Administración estadounidense ha sido especialmente crítica con los aliados que considera «aprovechados» y ha amenazado en varias ocasiones con reducir su compromiso si no incrementan sus presupuestos de defensa.

Un desafío a la relación transatlántica

El posible recorte de tropas representa uno de los movimientos más drásticos de Washington hacia sus socios europeos desde el final de la Guerra Fría. Analistas internacionales señalan que la medida podría debilitar la disuasión frente a Rusia y forzar a Europa a acelerar sus propios planes de defensa, aunque también corre el riesgo de fracturar la unidad de la Alianza Atlántica.

El Pentágono no ha realizado declaraciones oficiales sobre el plan, pero fuentes del Departamento de Defensa han confirmado que la revisión de la postura de fuerzas en Europa está en marcha y que se espera una decisión en los próximos meses.