Estados Unidos ha lanzado ataques militares contra Irán después de que Teherán derribara un helicóptero Apache estadounidense en el estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump ordenó la acción de represalia el pasado 9 de junio, horas después del incidente, que la Casa Blanca considera una provocación directa. Fuentes oficiales han confirmado las operaciones, aunque no han detallado el número de víctimas ni la magnitud de los bombardeos.

El derribo del Apache por un dron iraní se produjo en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. Washington confirmó que los ataques se dirigieron contra objetivos en territorio iraní. «Múltiples ataques de precisión» se ejecutaron, según fuentes militares citadas por Defense News. El gobierno iraní no ha emitido una declaración oficial hasta el momento, aunque medios locales reportan explosiones en varias provincias.

Contexto geopolítico: Ucrania, Israel y Líbano

La escalada bélica se produce en un contexto de guerra abierta entre Estados Unidos e Irán. Según analistas del think tank estadounidense Defense Priorities, el conflicto está entrelazado con la guerra de Ucrania, ya que ambos enfrentamientos desgastan la capacidad militar estadounidense y redibujan los equilibrios globales. La organización califica esta guerra como una «imprevisible consecuencia» de las acciones previas de la administración Trump.

Expertos citados por el mismo centro señalan que la respuesta iraní podría estar condicionada por tensiones regionales, en particular la situación en Líbano. En una entrevista, la directora del Programa de Oriente Próximo de Defense Priorities, la Dra. Rosemary Kelanic, afirmó que «Netanyahu está viendo el farol de Trump» tras una tensa llamada telefónica entre ambos mandatarios sobre la situación en Líbano y los recientes ataques entre Israel y Hezbolá.

La escalada, la más grave desde el inicio de la guerra declarada entre ambos países, abre un nuevo frente de inestabilidad que, según los analistas, podría extenderse a Yemen y al Mar Rojo, donde los hutíes —aliados de Teherán— han atacado buques comerciales en solidaridad con Irán.