Estados Unidos ha confirmado que sus fuerzas llevaron a cabo ataques en el sur de Irán el pasado 26 de mayo, coincidiendo con un alto el fuego en la región. El Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) calificó la operación como un acto de «autodefensa», sin precisar el alcance ni los objetivos de los bombardeos. La acción se produce mientras Israel intensifica sus propias operaciones en Líbano, con Netanyahu ordenando acelerar los ataques contra objetivos en Beirut y sus alrededores.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró al medio libanés L’Orient Today:

No estamos reduciendo el ritmo, todo lo contrario, he ordenado una aceleración de las operaciones.

Las declaraciones confirman que, pese al alto el fuego en curso, las fuerzas israelíes mantienen una ofensiva activa en territorio libanés, en medio de una escalada regional que involucra directamente a Washington.

La amenaza nuclear de Trump

En paralelo a los ataques, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha elevado la presión diplomática sobre Teherán al exigir la entrega o destrucción de su uranio enriquecido. En declaraciones públicas, Trump se refirió al programa nuclear iraní con el término «polvo nuclear», en un mensaje que refuerza la retórica de desnuclearización forzosa como condición para cualquier desescalada. Aunque la Casa Blanca no ha detallado los mecanismos para ejecutar esta exigencia, analistas consultados por la prensa estadounidense consideran que la demanda carece de viabilidad técnica y diplomática en el corto plazo.

El conflicto tiene ya un impacto económico tangible. El precio del crudo Brent se ha disparado desde el inicio de las hostilidades, moderado únicamente por la liberación de reservas estratégicas globales, según informes económicos. Los países del Sur Global sufren una presión inflacionaria creciente, mientras que los tipos de interés de la deuda soberana aumentan en los mercados emergentes. Incluso en EE.UU., la combinación de precios energéticos elevados y tensiones geopolíticas está erosionando el poder adquisitivo, a pesar de que Wall Street se mantiene relativamente estable.