El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado a la empresa de inteligencia artificial Anthropic que bloquee el acceso a sus modelos más avanzados, Fable 5 y Mythos 5, para cualquier usuario o entidad fuera del país. La medida, comunicada el viernes por la noche, se inscribe en la creciente estrategia de Washington de controlar la exportación de tecnologías críticas por motivos de seguridad nacional.
Según fuentes internas de la compañía, la orden se aplica tanto a clientes extranjeros como a los propios empleados de Anthropic que residan fuera de Estados Unidos. Para cumplir con el mandato gubernamental, la empresa ha suspendido por completo el acceso a ambos modelos a nivel global, sin especificar plazos ni excepciones.
La decisión marca un endurecimiento significativo de los controles sobre inteligencia artificial. Fable 5 y Mythos 5 son sistemas de última generación capaces de procesar lenguaje natural, generar código complejo y realizar tareas de razonamiento avanzado. Su restricción total fuera de EE.UU. supone un giro respecto a la política anterior, que permitía el acceso comercial bajo licencia.
Analistas del sector señalan que la orden podría estar vinculada a la posible aplicación militar o de doble uso de estos modelos. La Administración estadounidense no ha detallado las razones concretas, pero la medida se enmarca en las crecientes tensiones geopolíticas en torno a la supremacía tecnológica entre Washington y Pekín.
Anthropic, con sede en San Francisco, se ha convertido en uno de los actores más relevantes de la inteligencia artificial tras el éxito de sus modelos anteriores. La compañía no ha emitido un comunicado oficial más allá de confirmar el bloqueo, pero fuentes internas aseguran que la empresa está evaluando el impacto en sus operaciones internacionales.
La orden no especifica sanciones en caso de incumplimiento, aunque el Gobierno estadounidense cuenta con instrumentos legales, como la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), para forzar el cumplimiento. La medida ya ha provocado críticas entre desarrolladores y empresas extranjeras que dependían de estos modelos para sus propios productos.




