El conflicto entre Irán e Israel cumple este lunes su día 101 en un clima de máxima tensión, después de que un caza estadounidense F/A-18 Super Hornet atacara y dejara inutilizado un petrolero en el Golfo de Omán. El incidente, confirmado por fuentes del Pentágono, se produce en el marco de una ventana de 72 horas que, según analistas, determinará si Israel opta por la vía diplomática bajo mediación de Donald Trump o por una nueva escalada militar.
Intervención directa de EE.UU.
El ataque al petrolero, realizado por un aparato asignado al portaaviones USS Abraham Lincoln, impactó con municiones de precisión en los espacios de ingeniería y gobierno de la nave, dejándola a la deriva. Washington no ha detallado el motivo del ataque ni la nacionalidad del buque, aunque fuentes militares indican que se trató de una acción disuasoria para evitar el tránsito de combustible hacia Irán.
Algunos analistas señalan que Irán habría establecido una nueva ecuación regional: por primera vez atacaría directamente a Israel si Israel ataca el Líbano, según fuentes cercanas a las negociaciones.
La Casa Blanca, por su parte, ha intensificado la presión sobre Teherán mientras Donald Trump busca mediar un alto el fuego. Sin embargo, según Mehran Kamrava, profesor de la Universidad de Georgetown en Qatar, Israel no puede reiniciar la guerra contra Irán sin el respaldo estadounidense: «Israel cannot restart the war on Iran without US backing», afirmó a Sputnik.
Las condiciones de Irán y el pulso por los fondos
Irán condiciona cualquier avance diplomático al fin de la campaña militar israelí en el Líbano y a la liberación de sus fondos congelados en el extranjero, que Estados Unidos mantiene bloqueados. Según fuentes diplomáticas, Teherán considera estos dos puntos como «los principales escollos» en las negociaciones de paz.
En las últimas horas, Irán ha respondido a los ataques israelíes con un nuevo bombardeo sobre territorio israelí, cuyo alcance real se desconoce debido a la estricta censura militar israelí. Fuentes iraníes y estadounidenses coinciden, no obstante, en que los ataques israelíes previos fueron deliberadamente calibrados para causar daños limitados, lo que sugiere que Washington habría presionado para evitar una escalada mayor.
Mientras tanto, un civil ha muerto en Crimea en un incidente no relacionado con el conflicto, según fuentes locales. La comunidad internacional observa con preocupación si los próximos tres días marcarán un giro hacia la paz o una nueva fase de confrontación abierta en Oriente Próximo.




