El Gobierno de Estados Unidos ha advertido a la Comisión Europea de que podría desviar suministros de gas natural licuado (GNL) hacia otros mercados si la UE no flexibiliza las restricciones sobre emisiones de metano impuestas a los exportadores extranjeros, según ha trascendido este viernes de fuentes del sector. La amenaza sitúa la relación energética transatlántica en un punto de tensión que afecta directamente a la seguridad de suministro de los Estados miembros, entre ellos España, que figura como uno de los principales importadores de GNL estadounidense en Europa.

La Unión Europea aprobó en 2024 un reglamento que exige a los suministradores de combustibles fósiles certificar sus emisiones de metano y someterse a límites progresivos, con sanciones para los incumplidores. La norma, que debía aplicarse plenamente a partir de 2027, ha encontrado el rechazo de Washington, que la considera una barrera comercial encubierta. Según la postura estadounidense, los requisitos de reporte y reducción de metano encarecen la producción y ponen en desventaja a sus exportadores frente a otros proveedores globales.

El pulso se produce en un momento en el que Estados Unidos se ha consolidado como el mayor proveedor de GNL de la UE, con cerca del 40% del total en 2025, según datos de la Comisión Europea. Cualquier desvío de cargamentos hacia Asia u otras regiones elevaría los precios del gas en el mercado spot europeo, justo cuando los almacenes comunitarios encaran el llenado para el próximo invierno.

España es especialmente vulnerable a esta presión: su red de regasificación —la mayor de la UE— y la ausencia de interconexiones gasistas suficientes con Francia la convierten en un destino prioritario del GNL estadounidense. Cualquier restricción en los flujos afectaría tanto a las importaciones directas como a la capacidad de reexportación, clave para el equilibrio del mercado ibérico e incluso para Francia y otros países vecinos.

The US has threatened to divert LNG supplies from the EU unless it eases methane rules imposed on foreign exporters,

La Comisión Europea, por su parte, defiende que la normativa sobre metano es parte del paquete climático Fit for 55 y que se aplica por igual a productores nacionales y extranjeros. Bruselas ha abierto consultas técnicas con Washington para buscar una solución negociada, pero fuentes diplomáticas admiten que la brecha sigue siendo amplia.

La amenaza estadounidense se suma a otras fricciones comerciales, como la disputa por los aranceles al acero y al aluminio, y refuerza la línea de la administración Trump de usar la posición de proveedor energético como herramienta de presión en la agenda climática y regulatoria de la UE.