El secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha declarado que los sitios de lanzamiento militares, como Cabo Cañaveral y la base de Vandenberg, están alcanzando su capacidad máxima debido al rápido incremento de la actividad espacial, tanto militar como comercial. La advertencia, realizada en un foro no especificado y recogida por medios del sector, subraya la necesidad urgente de habilitar nuevas instalaciones para sostener el ritmo actual de lanzamientos.
Una infraestructura al límite
Según declaraciones del secretario recogidas por Payload, «el tráfico en los sitios de lanzamiento militares se acerca a la capacidad máxima», lo que obliga a la Fuerza Aérea a explorar la construcción de un nuevo puerto espacial o la expansión de los existentes. Cabo Cañaveral, en Florida, y la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, concentran la mayor parte de los lanzamientos militares, de la NASA y de empresas privadas como SpaceX o United Launch Alliance, y operan ya cerca de su límite operativo.
Necesitamos un nuevo sitio de lanzamiento – declaró el secretario, según la información de Payload.
La saturación no solo afecta al ámbito castrense: el auge de las misiones comerciales, el despliegue de constelaciones de satélites y el crecimiento de programas como el Space Development Agency (Agencia de Desarrollo Espacial) han disparado la demanda de ventanas de lanzamiento. En 2025, Estados Unidos realizó más de 150 lanzamientos orbitales, según datos de la industria, un récord que este año podría superarse.
Implicaciones estratégicas
La falta de capacidad en los puertos espaciales militares puede ralentizar el acceso al espacio para misiones críticas de defensa, como satélites de comunicaciones seguras, sistemas de alerta temprana o constelaciones de seguimiento de misiles. La Fuerza Espacial de EE.UU., creada en 2019, ha priorizado la resiliencia y la redundancia en el acceso al espacio, pero la infraestructura terrestre no ha crecido al mismo ritmo que la demanda.
El Pentágono ya ha identificado posibles ubicaciones para nuevos puertos espaciales, entre ellas instalaciones costeras en Texas, Alaska o Hawái, aunque ninguna decisión se ha anunciado oficialmente. Mientras tanto, el sector privado también presiona para que se aprueben más licencias de lanzamiento y se agilicen los procesos regulatorios.




