La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha adjudicado a Northrop Grumman un contrato valorado en 398 millones de dólares para el diseño y construcción de un satélite de comunicaciones militar capaz de operar en entornos disputados. El anuncio, realizado el 16 de mayo de 2026, forma parte de los esfuerzos del Pentágono por garantizar la resiliencia de sus comunicaciones por satélite frente a las crecientes capacidades de interferencia y ciberataques de China y Rusia.
El satélite servirá como banco de pruebas para validar tecnologías de comunicaciones protegidas que puedan resistir la negación del espectro electromagnético, incluidos ataques de interferencia (jamming) y cibernéticos. Según fuentes de la Fuerza Espacial, el objetivo es asegurar que las fuerzas estadounidenses mantengan enlaces de mando y control seguros incluso en escenarios de conflicto donde el acceso al espacio esté disputado.
El contrato, gestionado por el Comando de Sistemas Espaciales de la Fuerza Espacial, cubre las fases de diseño, desarrollo, integración y pruebas del satélite. No se ha especificado la ubicación exacta de las instalaciones donde se llevará a cabo la construcción, aunque Northrop Grumman cuenta con centros de producción en varios estados del país.
Este proyecto se enmarca en una estrategia más amplia de Estados Unidos por reforzar su postura defensiva en el dominio orbital, que Washington considera un campo de batalla potencial en futuros conflictos. Tanto China como Rusia han desarrollado sistemas de guerra electrónica y armas antisatélite que podrían amenazar la constelación de satélites militares y civiles estadounidenses.




