La Administración Trump acogerá esta semana una nueva ronda de conversaciones diplomáticas destinadas a poner fin a los combates entre Israel y Líbano, según fuentes oficiales. Se trata del tercer intento de mediación estadounidense en el conflicto, después de que las dos rondas anteriores no lograran un acuerdo.
El impulso para retomar las negociaciones coincide con la necesidad del presidente Donald Trump de desvincularse de la crisis en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha condicionado el levantamiento del cierre de la vía marítima a un alto el fuego integral que cubra tanto Líbano como Gaza. La última vez que Teherán suspendió el bloqueo del estrecho —una medida que revocó tras la continuidad del bloqueo estadounidense— fue precisamente cuando se anunció un cese de hostilidades en Líbano.
Irán ha insistido desde el inicio de la guerra en que cualquier cese el fuego debe ser completo, abarcando tanto las operaciones israelíes en Líbano como los combates en otros frentes. Esta posición sitúa a la Administración Trump ante la disyuntiva de presionar a su aliado israelí o mantener el actual estancamiento.
Analistas de la región citados por medios locales señalaron que «si Trump quiere salir de la guerra, debe enfrentarse a Israel en Líbano». La publicación subraya que no hay nuevos acontecimientos en el frente libanés que hagan prever un éxito distinto al de rondas previas, pero el contexto geopolítico —con la crisis de Ormuz como telón de fondo— podría forzar a Washington a adoptar una postura más firme frente a su socio.
La Casa Blanca no ha detallado aún los participantes ni la sede de las conversaciones. Se espera que asistan representantes del Gobierno israelí y del libanés, aunque no está claro si Hezbolá, que controla amplias zonas del sur del país, participará directa o indirectamente.




