El programa del caza furtivo F-35 Lightning II afronta un nuevo contratiempo en su proceso de modernización. El Cuerpo de Marines de Estados Unidos ha comenzado a aceptar aviones F-35B sin el radar previsto, una decisión que, según fuentes oficiales, afectará también a los modelos de la Fuerza Aérea y la Armada estadounidenses.
La medida, confirmada este viernes por responsables del programa, responde a los prolongados retrasos en la integración del nuevo radar AN/APG-81, un componente clave para la capacidad de combate del caza de quinta generación. Aunque los aviones entregados mantienen sus prestaciones básicas, carecen del sistema de detección y seguimiento que constituye una de las principales mejoras previstas en el paquete de actualización Block 4.
Un problema que se extiende
El problema no se limita al Cuerpo de Marines. La Fuerza Aérea y la Armada estadounidenses, que operan las variantes F-35A y F-35C, también se verán afectadas por el retraso, según confirmaron fuentes oficiales. El radar, fabricado por Northrop Grumman, es esencial para la capacidad de combate en entornos de alta amenaza, y su ausencia limita las capacidades del avión frente a sistemas antiaéreos avanzados.
Este nuevo retraso se suma a una larga lista de problemas técnicos y de calendario que han perseguido al programa F-35, el más caro de la historia militar estadounidense. Aunque Lockheed Martin, el contratista principal, asegura que el radar estará disponible en futuras entregas, no se ha ofrecido una fecha concreta para la solución definitiva.




