La provincia de Kivu del Norte, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), afronta una doble emergencia. Mientras las autoridades sanitarias luchan por contener un nuevo brote de ébola, los combates entre el ejército congoleño y el grupo armado AFC/M23 se han recrudecido, según informaron el 26 de mayo fuentes locales y militares. La localidad de Katoyi es el principal foco de la disputa territorial.
Una región asediada por la violencia y la enfermedad
El este de la RDC, una de las zonas más inestables del continente, acumula décadas de conflicto alimentado por la riqueza de minerales estratégicos como el coltán y el oro. Ruanda y Uganda han sido acusadas en múltiples ocasiones de respaldar a grupos rebeldes para explotar esos recursos. El grupo AFC/M23, reactivado en 2022, es uno de los actores armados más activos en la región.
Según fuentes castrenses consultadas por la prensa local, los enfrentamientos se han intensificado en los últimos días cerca de Katoyi, sin que se haya confirmado un balance oficial de víctimas. La ofensiva del ejército busca recuperar el control de varias aldeas, pero la presencia de minas artesanales y la dispersión de los insurgentes dificultan las operaciones.
La combinación de una epidemia de ébola y una escalada bélica en una misma región es una tormenta perfecta. Los desplazamientos forzados y la saturación de los centros de salud pueden desbordar la capacidad de respuesta humanitaria,
señaló un portavoz humanitario que pidió el anonimato.
Intereses españoles en juego
España mantiene intereses directos en la estabilidad de la RDC. La Unión Europea desplegó en 2023 una misión de entrenamiento militar en el país, con participación española, para apoyar al ejército congoleño frente a la insurgencia. Además, España importa minerales estratégicos —como el coltán— que en parte se extraen en las provincias orientales congoleñas, a menudo en condiciones de conflicto.
La crisis pone en riesgo la continuidad de las misiones de paz y la cooperación al desarrollo. La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) financia proyectos de salud y desminado en la zona, actualmente en suspenso por la inseguridad.
Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que el brote de ébola, aunque por ahora localizado, podría propagarse rápidamente si los combates impiden el acceso de los equipos médicos a las comunidades afectadas. Al menos una decena de casos confirmados se han notificado desde que se declaró la epidemia a principios de mes.
La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de una crisis que aúna dos emergencias letales en una de las regiones más volátiles de África.




