La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia internacional de salud pública ante el nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), que ha provocado más de 130 muertes sospechosas y alrededor de 500 casos vinculados a la cepa Bundibugyo. Las autoridades sanitarias congoleñas y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África trabajan conjuntamente para contener la propagación del virus.

Según la OMS, el riesgo de contagio internacional se considera bajo, aunque el brote ha encendido las alarmas por su rápida expansión en varias regiones del país. La cepa Bundibugyo, menos común que la Zaire, tiene una tasa de letalidad estimada entre el 25% y el 50%, y su aparición supone un reto adicional para los sistemas de salud locales, ya debilitados por brotes previos y otras emergencias sanitarias.

Respuesta sanitaria y desafíos logísticos

Los equipos de respuesta rápida ya han sido desplegados en las zonas afectadas, incluyendo la provincia de Équateur, donde se concentra la mayoría de los casos. La OMS ha movilizado suministros médicos, incluyendo 200.000 dosis de vacuna contra el ébola, aunque la efectividad frente a la cepa Bundibugyo aún está en evaluación. El acceso a las comunidades rurales, la desconfianza hacia los equipos sanitarios y la presencia de grupos armados en algunas regiones complican las tareas de contención.

El brote actual es el decimosexto registrado en la RDC desde que se identificó el virus en 1976. Aunque la OMS insiste en que el riesgo de propagación fuera del país es bajo debido a los controles fronterizos y la experiencia previa de las autoridades congoleñas, la agencia advierte de que la movilidad de la población y las deficiencias en la vigilancia epidemiológica podrían favorecer la extensión del virus a países vecinos como la República Centroafricana o la República del Congo.

La declaración de emergencia internacional permite liberar fondos de emergencia y coordinar la ayuda de socios internacionales. La OMS ha instado a los países a reforzar la vigilancia y a mantener preparados los equipos de respuesta ante posibles casos importados, aunque recalca que la prioridad es contener el foco en la RDC.