La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una «emergencia de salud pública de alcance internacional» por el nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo, que ya ha causado entre 91 y más de 100 fallecidos, según los últimos datos del Ministerio de Salud congoleño. Se trata del segundo nivel de alerta más alto de la OMS, activado el pasado 16 de mayo ante la rápida evolución del brote y la demora en la detección de los primeros casos.
El ministro de Salud congoleño, Samuel-Roger Kamba, informó el 17 de mayo de que se habían registrado 91 muertes, aunque fuentes sanitarias elevaban la cifra a más de un centenar al día siguiente. En total, 395 casos sospechosos han sido notificados, de los cuales 350 corresponden a la cepa Bundibugyo, para la que no existe vacuna ni tratamiento específico, según confirmó la OMS.
Alerta tardía y propagación regional
«La alarma se dio demasiado tarde y la situación evoluciona muy rápidamente», señalaron fuentes del Ministerio de Salud congoleño, citadas por la prensa local. El retraso en la identificación del brote ha permitido que el virus se extienda por varias provincias del este del país, aumentando el riesgo de que traspase las fronteras hacia los países vecinos de África oriental, como Ruanda, Uganda y Burundi.
La OMS ha movilizado equipos de respuesta rápida y ha solicitado financiación urgente a la comunidad internacional para contener la epidemia. La cooperación española, que mantiene programas de salud en la región, sigue de cerca la evolución de la crisis, aunque por el momento no se ha informado de la activación de dispositivos específicos de ayuda.
Una cepa sin vacuna
La cepa Bundibugyo, identificada por primera vez en 2007 en Uganda, se caracteriza por una alta tasa de letalidad y la ausencia de profilaxis aprobada. A diferencia de la cepa Zaire, responsable de brotes anteriores en RDC y para la que existe una vacuna efectiva, el actual patógeno no cuenta con inmunización ni tratamientos antivirales autorizados, lo que complica las labores de contención.
Las autoridades sanitarias congoleñas han establecido cordones sanitarios en las zonas más afectadas y han intensificado la vigilancia epidemiológica, mientras la OMS advierte de que el brote podría agravarse en las próximas semanas si no se refuerzan las medidas de control.




