Una nueva cepa de ébola sin vacuna ha provocado al menos 88 muertos en la República Democrática del Congo (RDC) y ha alcanzado la ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte controlada por el grupo armado antigubernamental M23, según informaron este lunes fuentes sanitarias congoleñas. El hallazgo de un primer caso en esa urbe, un importante centro de operaciones del conflicto armado, eleva la alerta ante una posible propagación acelerada del virus en una región con desplazados y combates activos.
Un brote en zona de conflicto
Los equipos de prevención, incluidos los de la Organización Mundial de la Salud, han sido desplegados para intentar contener el avance de la enfermedad. Sin embargo, la inseguridad derivada de la presencia del M23 complica las tareas de rastreo de contactos y aislamiento de enfermos. Goma, con más de un millón de habitantes, acoge además a miles de desplazados internos que huyen de los combates en el este del país, lo que incrementa el riesgo de contagios masivos.
El Ministerio de Sanidad congoleño ha confirmado que la cepa detectada es genéticamente distinta a las anteriores y que, de momento, no existe vacuna ni tratamiento específico autorizado. Las autoridades han activado los protocolos de emergencia sanitaria y han solicitado ayuda internacional para hacer frente a lo que ya es el duodécimo brote de ébola en la historia del país.
Implicaciones para la seguridad regional
La llegada del virus a una zona bajo control de un grupo armado no estatal añade una capa de complejidad geopolítica. El M23, que ha mantenido enfrentamientos con el Ejército congoleño y las fuerzas de la ONU, controla varios puestos de control en los accesos a Goma. Las organizaciones humanitarias advierten de que el acceso a las áreas afectadas podría verse restringido por la actividad militar, lo que retrasaría la asistencia médica y facilitaría la expansión del virus hacia las provincias vecinas y, potencialmente, a países fronterizos como Ruanda y Uganda.
La comunidad internacional sigue con atención la evolución del brote, mientras la Organización Mundial de la Salud evalúa la posibilidad de declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional si la transmisión se acelera fuera de RDC.




