La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado su preocupación por el rápido aumento de casos de ébola en la República Democrática del Congo, donde el brote provocado por la cepa Bundibugyo ha causado al menos 131 muertos. Se trata de una variante menos común del virus, pero con una letalidad superior al 30% y sin cura ni tratamiento específico, según informaron fuentes sanitarias este martes.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, convocó a una reunión de emergencia para evaluar posibles medidas para atajar la expansión del virus en África oriental. El organismo declaró la emergencia sanitaria antes de reunir al Comité de Emergencia, una decisión excepcional que, según Tedros, no fue tomada a la ligera.
Una cepa sin vacuna ni tratamiento
La cepa Bundibugyo fue identificada por primera vez en 2007 en Uganda y, desde entonces, ha provocado brotes esporádicos en la región de los Grandes Lagos. A diferencia de las cepas más comunes del ébola, como la Zaire, no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento antiviral específico, lo que dificulta el control del brote. Las autoridades sanitarias congoleñas han advertido de que el virus podría haberse propagado silenciosamente durante semanas antes de ser detectado.
La OMS ha instado a los países vecinos a reforzar la vigilancia epidemiológica y a preparar medidas de contención ante el riesgo de propagación transfronteriza. El brote se suma a la larga lista de emergencias sanitarias que afectan a la región, donde la infraestructura sanitaria es frágil y los movimientos de población son frecuentes.




