La República Democrática del Congo (RDC) ha confirmado un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, según informó este domingo la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de la cepa Bundibugyo, una de las variantes menos comunes del virus, detectada en ocho de las trece muestras analizadas de casos sospechosos en las zonas sanitarias de Mongbwalu y Rwampara.

El anuncio se produce en un contexto de conflicto armado activo y desplazamientos de población en la región, lo que, según la OMS, eleva el riesgo de propagación. La RDC ha sufrido múltiples brotes de ébola en los últimos años, el más grave entre 2018 y 2020 en las provincias de Kivu del Norte e Ituri, que dejó más de 2.200 muertos.

La cepa Bundibugyo, identificada por primera vez en 2007 en Uganda, tiene una tasa de letalidad estimada entre el 25 % y el 50 %, superior a la de la cepa Zaire que causó la epidemia de 2014-2016 en África Occidental.

Las autoridades sanitarias congoleñas, con el apoyo de la OMS, han activado los protocolos de respuesta, incluyendo el rastreo de contactos y el aislamiento de casos. La vacuna contra el ébola, eficaz contra la cepa Zaire, no está aprobada específicamente para la Bundibugyo, lo que añade un desafío adicional al control del brote.

La OMS ha alertado de que la inestabilidad en Ituri dificulta el acceso de los equipos sanitarios a las comunidades afectadas. Grupos armados operan en la región, y los desplazamientos forzosos aumentan el riesgo de que el virus se extienda a zonas urbanas o cruce las fronteras con Uganda y Sudán del Sur.