La República Democrática del Congo ha confirmado un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS). El brote, correspondiente a la cepa Bundibugyo, fue detectado el 17 de mayo de 2026, lo que ha activado los protocolos de emergencia sanitaria en una región marcada por la inestabilidad y la debilidad de sus infraestructuras sanitarias.
La cepa Bundibugyo, identificada por primera vez en Uganda en 2007, es menos letal que la cepa Zaire, responsable de la mayoría de brotes anteriores en la RDC, pero requiere una contención rápida para evitar su propagación a zonas vecinas. La OMS ha desplegado equipos de respuesta en Ituri, donde confluyen desplazamientos de población y una red sanitaria precaria.
Un contexto de riesgo
La provincia de Ituri, en el noreste del país, ha sido escenario de conflictos armados y crisis humanitarias recurrentes. La combinación de movilidad de la población y falta de acceso a atención médica eleva el riesgo de que el virus se extienda a nivel regional. La OMS ha instado a los países limítrofes a reforzar la vigilancia epidemiológica.
La RDC ha sufrido múltiples brotes de ébola desde 1976, con episodios especialmente graves en 2018-2020 en Kivu del Norte e Ituri, que dejaron más de 2.200 muertos. La experiencia acumulada ha permitido mejorar los mecanismos de respuesta, aunque la persistencia de la inseguridad en la zona dificulta las tareas de rastreo y vacunación.
De momento, no se han facilitado cifras concretas de contagios ni fallecidos. Las autoridades congoleñas, con el apoyo de la OMS, han iniciado la identificación de contactos y el despliegue de vacunas para contener el brote en su fase inicial.




