La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este 17 de mayo de 2026 una emergencia de salud pública de importancia internacional ante el brote de una variante poco común del virus del Ébola que golpea a la República Democrática del Congo. La medida, el nivel de alerta más alto del organismo, se adoptó después de que se registraran más de 300 casos sospechosos y al menos 88 fallecimientos, la gran mayoría concentrados en la provincia de Ituri, en el noreste del país.
La decisión de la OMS supone un llamamiento a la cooperación global para contener la propagación del virus. La variante identificada, de la que aún no se han difundido detalles genómicos completos, ha mostrado una tasa de letalidad significativa en las zonas afectadas. Los equipos de emergencia sanitaria ya trabajan sobre el terreno para rastrear contactos y aislar a los pacientes, pero la infraestructura sanitaria de la región, debilitada por décadas de conflicto, dificulta la respuesta.
Un brote en una región conflictiva
La provincia de Ituri, escenario de recurrentes enfrentamientos armados entre grupos milicianos, presenta condiciones adversas para el control epidemiológico. El desplazamiento de poblaciones y la desconfianza hacia los equipos médicos han sido obstáculos en brotes anteriores. La OMS ha solicitado fondos urgentes para reforzar la vigilancia y la logística, mientras países vecinos como Uganda y Ruanda han activado protocolos de control fronterizo.
Este es el decimosexto brote de ébola declarado en la RDC desde que el virus se identificara por primera vez en 1976 en el país, entonces Zaire. La cepa actual, según fuentes del Ministerio de Salud congoleño, no corresponde a las variantes que causaron las epidemias de 2014-2016 en África Occidental o el brote de 2018-2020 en Kivu, lo que añade incertidumbre sobre su comportamiento y las vacunas disponibles.
La respuesta internacional
La OMS ha activado su fondo de contingencia para emergencias y ha desplegado un equipo de 50 especialistas en epidemiología, logística y comunicación de riesgos. La Organización Mundial de la Salud también ha coordinado el envío de dosis de la vacuna contra el ébola, aunque se desconoce si la variante actual responde a los inmunógenos existentes. Los laboratorios de referencia en Kinshasa y Ginebra trabajan a contrarreloj para secuenciar el virus.
Se trata de una situación extremadamente grave que requiere una movilización inmediata de todos los socios internacionales para evitar que este brote se convierta en una crisis de mayores proporciones.
El brote llega en un momento en que la OMS ha sido criticada por su manejo de otras emergencias sanitarias, como la viruela del mono. La declaración de emergencia internacional busca precisamente agilizar la financiación y la coordinación, y obliga a los estados miembros a notificar cualquier caso sospechoso y aplicar medidas de control.
La RDC ha sufrido 14 epidemias de ébola desde 1976. La más mortífera, entre 2018 y 2020 en Kivu, causó más de 2.200 muertos. El actual brote, con 88 fallecidos confirmados, ya es el tercero más letal registrado en el país africano.




