La República Democrática del Congo (RDC) afronta un brote de ébola que ha elevado el número de muertes probables a 177, según la actualización del balance de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicada este viernes. La cifra supone un incremento de 38 fallecimientos respecto al anterior recuento, que situaba los decesos en 139. Además, los casos sospechosos se aproximan ya a los 750.

La OMS ha expresado su preocupación por la rápida evolución de la epidemia, que se concentra en una región del noreste del país donde la inestabilidad armada dificulta la labor de los equipos sanitarios. El agente infeccioso es la cepa Zaire ebolavirus, la más letal de las conocidas, con una tasa de mortalidad que puede superar el 50% en ausencia de tratamiento.

Dificultades para contener el brote

Desde el inicio del brote, los equipos de la OMS y del Ministerio de Salud congoleño han desplegado equipos de respuesta, pero los ataques contra centros de salud y la desconfianza de la población local han obstaculizado la vacunación y el rastreo de contactos. Más de 20 trabajadores sanitarios han resultado heridos en incidentes violentos en las últimas semanas, según informaron fuentes de la organización.

La OMS ha señalado que, sin un acceso seguro a las comunidades afectadas, el virus podría propagarse a zonas urbanas densamente pobladas.

La RDC ha sufrido una decena de brotes de ébola desde 1976, pero el actual es el primero declarado desde que la OMS aprobara el uso de una segunda vacuna eficaz contra la cepa Zaire. Sin embargo, la cobertura vacunal sigue siendo insuficiente en las áreas de mayor transmisión.

Las autoridades congoleñas han reforzado los controles en los puestos fronterizos con los países vecinos, como Ruanda y Uganda, para evitar la propagación internacional. Por su parte, la Unión Europea ha ofrecido apoyo logístico y financiero a través de su mecanismo de protección civil.