Una serie de incursiones de drones ucranianos en el espacio aéreo de países de la OTAN en la región del Báltico ha disparado las alarmas entre los aliados. Los incidentes, ocurridos entre el 21 y el 22 de mayo, afectaron a Finlandia, Letonia, Lituania y Estonia, según confirmaron fuentes oficiales de estos países. La situación se produce en un contexto de intensificación de los ataques con drones de largo alcance por parte de Ucrania contra territorio ruso.

La OTAN advierte sobre represalias

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, advirtió desde Suecia sobre la posibilidad de represalias ante eventuales acciones rusas que pudieran aprovechar estas violaciones de espacio aéreo. «Cualquier escalada no deseada debe evitarse, pero la Alianza está preparada para defender cada centímetro de su territorio», declaró Rutte en una rueda de prensa el 22 de mayo. Los drones habrían penetrado el espacio aéreo de los países bálticos durante la noche, y las autoridades locales activaron protocolos de respuesta rápida, aunque no se reportaron derribos.

El Kremlin, por su parte, acusó a los países bálticos de permitir que Ucrania lance drones desde su territorio, una afirmación que los gobiernos implicados niegan rotundamente. «Es una provocación deliberada que busca arrastrar a la OTAN al conflicto», señaló un portavoz del Ministerio de Defensa ruso en Moscú. La tensión en la región crece mientras la guerra ruso-ucraniana entra en su cuarto año.

Incidentes previos y contexto

No es la primera vez que drones relacionados con el conflicto ucraniano violan el espacio aéreo de países miembros de la OTAN. En los últimos meses, se han registrado incidentes similares en Polonia y Rumanía, donde cayeron restos de drones rusos y ucranianos. Sin embargo, la novedad es la coordinación aparente de múltiples incursiones simultáneas en varios países del Báltico, lo que ha llevado a la Alianza a revisar sus protocolos de defensa aérea en la región.

Analistas militares consultados señalan que la situación es delicada porque cualquier error de cálculo podría desencadenar una respuesta armada de la OTAN, lo que supondría una escalada directa con Rusia. «La línea entre la guerra no declarada y el conflicto abierto es cada vez más fina», advirtió un alto mando de la OTAN bajo condición de anonimato. Mientras tanto, Ucrania no ha emitido declaraciones oficiales sobre los incidentes, aunque fuentes del Ministerio de Defensa ucraniano citadas por agencias internacionales afirmaron que «todas las operaciones con drones se realizan dentro del marco legal internacional».