Un grupo de visitantes ha presentado una demanda de 5 millones de dólares contra Disney por el uso de reconocimiento facial en el parque temático Disneyland sin el consentimiento informado adecuado. La acción judicial, presentada el 20 de mayo de 2026 ante un tribunal de California, alega que la compañía vulneró la privacidad de los asistentes al recopilar datos biométricos como parte del sistema de acceso al recinto, según consta en la documentación del caso.

Los demandantes sostienen que Disney no informó de forma clara a los visitantes de que sus rasgos faciales serían escaneados ni obtuvo la autorización exigida por la ley estatal de privacidad biométrica de Illinois, una de las más estrictas del país. La tecnología, que registra y compara patrones faciales, se ha implantado en varias entradas del parque como método alternativo al billete tradicional, pero los afectados denuncian que la práctica constituye una vigilancia masiva encubierta.

El contexto de la vigilancia biométrica

El caso pone de relieve la creciente implantación del reconocimiento facial en espacios públicos de Estados Unidos. Estadios deportivos, aeropuertos y centros comerciales han ido incorporando estos sistemas como «precio de la entrada», en palabras de los abogados de los demandantes. Sin embargo, organizaciones de derechos civiles han denunciado la falta de marcos regulatorios que obliguen a informar y a obtener el consentimiento explícito de los usuarios.

Disney no se ha pronunciado aún sobre el litigio. La compañía ha defendido en el pasado que estas tecnologías mejoran la experiencia del visitante y agilizan los accesos, pero los críticos señalan que los datos biométricos, a diferencia de las contraseñas o las tarjetas, no pueden cambiarse una vez comprometidos. La demanda busca una compensación económica y que se ordene a Disney cesar la recogida de datos faciales sin consentimiento, en un caso que podría sentar precedente para la regulación de la vigilancia en el ocio privado.