Decenas de miles de ciudadanos y estudiantes serbios se manifestaron el sábado 24 de mayo de 2026 en Belgrado para exigir la dimisión del presidente Aleksandar Vučić y la convocatoria de elecciones anticipadas. La protesta, considerada una de las mayores de los últimos años, refleja el creciente descontento social en un país clave de los Balcanes por su deriva autoritaria.
Según medios locales citados por la agencia Deutsche Welle, las concentraciones se desarrollaron en el centro de la capital. Aunque la jornada fue mayoritariamente pacífica, se registraron incidentes aislados en los márgenes de la manifestación, sin que la Policía informara de detenciones de forma inmediata.
Un país en tensión
Serbia atraviesa un periodo de alta tensión política. Desde que se produjeron las últimas elecciones, la oposición ha denunciado irregularidades y falta de libertad de prensa, mientras el entorno de Vučić controla los principales medios de comunicación. Los estudiantes, que lideran parte del movimiento, reclaman un cambio de rumbo para acercar el país a los estándares de la Unión Europea, proceso que permanece estancado.
Las protestas coinciden con un contexto regional delicado: el pasado viernes, el Gobierno serbio confirmó que no impondrá sanciones a Rusia por la guerra en Ucrania, una postura que distancia a Belgrado de Bruselas y Washington. La respuesta del Ejecutivo a la movilización, por el momento, ha sido de tibio reconocimiento del derecho a manifestarse, sin comprometerse a adelantar los comicios, previstos para 2027 en condiciones normales.
Analistas consultados por la prensa serbia consideran que la afluencia de público supone un desafío directo al liderazgo de Vučić, aunque dudan de que la protesta derive en un cambio inmediato. La oposición ha anunciado que mantendrá la presión en las próximas semanas con nuevas movilizaciones en varias ciudades del país.




