La compañía estadounidense Voyager Space Holdings ha obtenido un contrato de 16,5 millones de dólares de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) para desarrollar tecnología de control de empuje en propelentes sólidos, según anunció la empresa el 26 de mayo de 2026.
Propulsión sólida más flexible
El contrato, otorgado dentro del programa de tecnologías de propulsión de DARPA, se centra en la denominada «tecnología de control de empuje» (thrust-control technology), con el objetivo de hacer que los sistemas de propulsión sólida sean más adaptables a distintas misiones y condiciones de vuelo. Actualmente, los propelentes sólidos ofrecen una relación empuje-peso elevada y almacenamiento sencillo, pero carecen de la capacidad de modular la potencia una vez encendidos, lo que limita su uso en determinados perfiles de vuelo y sistemas de armas.
La investigación de Voyager pretende superar esa limitación, permitiendo que los motores sólidos ajusten su rendimiento en tiempo real. De lograrse, el desarrollo tendría aplicaciones tanto en misiles como en lanzadores espaciales reutilizables o de respuesta rápida, donde la flexibilidad operativa es crítica. DARPA busca así ampliar el abanico de misiones que pueden cubrir los sistemas de propulsión sólida sin necesidad de recurrir a costosos motores híbridos o líquidos.
Voyager, un actor en ascenso
Voyager Space Holdings, con sede en Denver (Colorado), se ha consolidado como un contratista relevante en el sector espacial y de defensa estadounidense. La compañía ha ido sumando contratos gubernamentales en los últimos años, aprovechando su experiencia en estaciones espaciales comerciales y servicios de lanzamiento. El acuerdo con DARPA refuerza su posición en el segmento de tecnologías de propulsión avanzada.
El programa, cuyos detalles técnicos específicos no han sido revelados por razones de seguridad, se desarrollará en las instalaciones de Voyager en Estados Unidos. No se ha informado de plazos concretos de entrega, aunque contratos similares de DARPA suelen tener una duración de entre uno y tres años.
La agencia de defensa estadounidense ha mostrado un interés creciente en mejorar las prestaciones de los cohetes de combustible sólido, considerados clave para ciertas capacidades militares estratégicas. Este contrato se suma a otras iniciativas de DARPA en propulsión, como el programa OpFires para misiles hipersónicos terrestres.




