La crisis económica en Cuba ha alcanzado un nuevo punto crítico en junio de 2026 con la suspensión de operaciones de varias empresas extranjeras en hoteles de la isla, según confirmaron fuentes del sector turístico. La salida de compañías de España, Canadá y otros países agrava la falta de ingresos en un contexto de escasez de combustible y creciente presión de Estados Unidos.

El Gobierno de Donald Trump ha intensificado las amenazas de sanciones contra empresas vinculadas al conglomerado militar cubano GAESA, el grupo empresarial más importante de la isla. En paralelo, Washington ha advertido a los proveedores internacionales de crudo que enfrentarán represalias si continúan enviando combustible a Cuba, lo que ha paralizado el suministro energético del país.

El turismo cubano, al borde del colapso

La combinación de ambos factores ha llevado a la suspensión de la gestión hotelera por parte de firmas como la española Iberostar o la canadiense Blue Diamond, que operaban en destinos clave como Varadero y La Habana. Según explicó el profesor Sergio Ángel, director del Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda, la salida de estas compañías es un golpe mortal para el turismo, uno de los pocos motores económicos que le quedaban a la isla.

La falta de combustible impide el transporte de turistas y el funcionamiento de los propios hoteles. Las empresas extranjeras no pueden asumir esos riesgos.

El régimen de Miguel Díaz-Canel no ha emitido una respuesta oficial, pero fuentes del Ministerio de Turismo cubano reconocieron que varios hoteles han tenido que cerrar temporalmente por falta de suministros. Las cifras de visitantes internacionales en el primer semestre de 2026 han caído un 40% respecto al mismo período del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística de Cuba.

El factor GAESA y la presión de Washington

La Administración Trump ha puesto en el punto de mira a GAESA, que controla desde hoteles y aerolíneas hasta importaciones y distribución de alimentos. Las sanciones secundarias anunciadas por el Departamento de Estado en mayo prevén bloquear las cuentas de cualquier empresa extranjera que mantenga negocios con dicho conglomerado en un plazo de 90 días. Aunque la medida aún no se ha aplicado por completo, el temor a represalias ha bastado para que la mayoría de las compañías extranjeras se hayan retirado.

La crisis cubana se enmarca en un año particularmente duro, con apagones eléctricos diarios que han llevado a protestas en varias provincias. La ONU informó a finales de mayo que la escasez de combustible afecta ya al transporte público y a la producción de alimentos, lo que podría desencadenar una emergencia humanitaria de gran escala.