El Gobierno comunista de Cuba confirmó el viernes 15 de mayo que la isla se ha quedado oficialmente sin petróleo, en una comunicación que supone el reconocimiento del colapso energético total del país. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, declaró: «No tenemos absolutamente nada de fuelóleo, absolutamente nada de diésel».

Apagones de más de 20 horas diarias

La falta de combustible ha provocado que los apagones en La Habana superen las 20-22 horas diarias, con cortes de electricidad que se alargan durante todo el día y solo permiten recuperar el servicio durante unos 90 minutos. Las centrales eléctricas del país permanecen paralizadas por la ausencia de suministros, y las reservas de crudo están completamente agotadas.

No tenemos absolutamente nada de fuelóleo, absolutamente nada de diésel.

La crisis energética, que el régimen venía arrastrando desde hace meses, ha alcanzado su punto de ruptura. Cuba dependía casi en su totalidad de las importaciones de petróleo, que se han visto severamente restringidas por las sanciones internacionales y los problemas con sus proveedores tradicionales, especialmente Venezuela y Rusia.

Implicaciones para España

El colapso energético cubano tiene consecuencias directas para España, que pierde un mercado comercial en declive y se enfrenta a un previsible aumento de la presión migratoria desde la isla. Además, Madrid deberá gestionar el deterioro diplomático en su antigua colonia, un escenario que podría tensar las relaciones con Estados Unidos si Washington endurece aún más el embargo.

La comunidad internacional observa con preocupación la deriva de la isla, donde la población sufre ya una escasez generalizada de alimentos, medicinas y combustible. Sin petróleo, el transporte público, la industria y los servicios básicos están prácticamente paralizados, lo que agrava la crisis humanitaria que azota al país desde hace años.