El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, ha denunciado este miércoles ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos contra la isla constituye un «acto de guerra y genocidio» que vulnera el derecho internacional y perjudica a toda la población civil. La declaración se produce en un contexto de máxima tensión entre Washington y La Habana, con el endurecimiento de las sanciones como telón de fondo.
Durante su intervención en Nueva York, el jefe de la diplomacia cubana sostuvo que la intensificación del embargo energético estadounidense —centrado en restringir el suministro de combustible y la capacidad de generación eléctrica— equivale a una agresión directa contra la soberanía del país caribeño.
El bloqueo energético es un acto de guerra y genocidio que viola el derecho internacional y afecta a todo el pueblo cubano.
Rodríguez también criticó la propaganda estadounidense que presenta a Cuba como una amenaza para Estados Unidos, calificándola de «absurda» e «inverosímil». «¿Cómo puede una pequeña isla como Cuba amenazar a una superpotencia nuclear?», se preguntó el canciller, en referencia a la inclusión de la isla en la lista de patrocinadores estatales del terrorismo.
La denuncia cubana llega tras semanas de apagones generalizados y escasez de combustible en la isla, que las autoridades de La Habana atribuyen directamente al recrudecimiento del embargo impuesto por Washington. La comunidad internacional, a través de la Asamblea General de la ONU, ha votado de forma mayoritaria en contra del bloqueo durante más de tres décadas, aunque sin capacidad vinculante.
Estados Unidos no ha respondido oficialmente a las acusaciones de este miércoles, aunque mantiene su posición de que las sanciones buscan presionar al Gobierno cubano para que introduzca reformas democráticas y respete los derechos humanos.




