El Gobierno cubano ha declarado este 14 de mayo que el país se ha quedado sin reservas de petróleo como consecuencia del embargo petrolero estadounidense, que se ha endurecido en los últimos meses. La situación ha provocado una crisis humanitaria devastadora y apagones generalizados en toda la isla, según informaron fuentes oficiales.
«No tenemos absolutamente nada de fueloil, absolutamente nada de diésel», afirmó Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas de Cuba, en declaraciones a la prensa. La escasez de combustibles afecta a sectores clave como el transporte, la generación eléctrica y la producción industrial, agravando una crisis económica que ya era severa.
Medidas de emergencia y racionamiento
Ante la falta de suministros, el Gobierno cubano ha implementado medidas de racionamiento que incluyen la paralización parcial del transporte público y la reducción de los horarios de las centrales eléctricas. Las autoridades han solicitado ayuda internacional para aliviar la situación, aunque las restricciones impuestas por Washington dificultan cualquier operación de abastecimiento alternativo.
El endurecimiento del embargo petrolero se enmarca en la política de máxima presión que la administración estadounidense mantiene sobre la isla. Organismos internacionales han denunciado que estas sanciones agravan el sufrimiento de la población civil, mientras que desde La Habana se acusa a EE.UU. de utilizar el embargo como un instrumento de asfixia económica deliberada.
La crisis energética se suma a otros problemas estructurales como la inflación y la escasez de alimentos y medicinas, que han provocado un aumento de las protestas sociales en los últimos meses. El futuro inmediato depende de la capacidad del régimen cubano para sortear las sanciones y encontrar fuentes de suministro alternativas, en un contexto de aislamiento comercial creciente.




