El ejército cubano, equipado con material soviético de la Guerra Fría en gran parte sin mantener, no podría hacer frente a una ofensiva estadounidense. Así lo sostienen analistas militares que han modelado un hipotético conflicto entre ambos países, publicado el 11 de junio de 2026. Las Fuerzas Armadas de la isla dependen de sistemas de defensa aérea y naval obsoletos —como los cazas MiG-21 y las fragatas clase Koni— que carecen de capacidad para disuadir o repeler un ataque moderno.
El escenario de la derrota
Según el estudio, EE.UU. podría neutralizar las defensas cubanas en cuestión de horas mediante ataques de precisión con misiles de crucero y bombas guiadas lanzados desde buques y aeronaves. La Fuerza Aérea de Cuba no sería capaz de despegar en condiciones de combate debido a la antigüedad de sus radares y sistemas de comunicaciones, que serían cegados por guerra electrónica. En tierra, la infantería carecería de blindaje moderno y apoyo aéreo cercano.
La inferioridad tecnológica es tan abrumadora que cualquier resistencia organizada se desvanecería en las primeras 48 horas de combate, según los analistas.
La Armada Revolucionaria, compuesta por unas pocas patrulleras y lanchas rápidas, no podría proteger las aguas territoriales ni interferir el bloqueo naval que Washington impondría. La falta de misiles antibuque modernos deja a los buques cubanos indefensos ante la flota estadounidense.
Repercusiones regionales
Un conflicto de esta naturaleza tendría un impacto inmediato en el equilibrio de poder en Iberoamérica. Países como Venezuela y Nicaragua, aliados de La Habana, se verían obligados a redefinir su postura, mientras que Rusia y China, principales proveedores históricos de armamento a la isla, probablemente solo ofrecerían condenas diplomáticas sin intervención directa. El artículo, publicado en Galaxia Militar, subraya que el escenario es puramente hipotético, pero sirve para ilustrar la vulnerabilidad estratégica de Cuba ante cualquier acción militar de envergadura.




