Una bomba de carretera colocada en el sur de Líbano ha herido a cuatro soldados israelíes, según fuentes militares israelíes. El ataque se produce apenas un día después de que Israel y Hezbolá acordaran extender el alto el fuego vigente desde noviembre de 2024, lo que evidencia la fragilidad del cese de hostilidades.

El incidente tuvo lugar el 17 de mayo de 2026 en una carretera secundaria al este de la ciudad de Tiro, una zona donde las fuerzas israelíes mantienen presencia desde el inicio de la invasión terrestre del sur libanés en octubre de 2024. El artefacto explosivo estalló al paso de un convoy militar, hiriendo a los ocupantes de uno de los vehículos, que fueron evacuados a un hospital en Israel.

Ningún grupo reivindicó inmediatamente la acción, aunque fuentes israelíes apuntan a células de Hezbolá que continúan operativas pese a los acuerdos de tregua. La milicia libanesa, que sufrió un duro golpe con la muerte de su líder Hasán Nasralá en un bombardeo israelí en septiembre de 2025, mantiene capacidad de ataque en la zona.

La tregua extendida no detiene los choques

La extensión del alto el fuego, anunciada el sábado por mediación de Estados Unidos y Francia, pretendía abrir una vía para la retirada gradual de las tropas israelíes del sur de Líbano. Sin embargo, el mismo día de su prórroga, el ejército israelí mató al menos a 18 libaneses e hirió a otros 124, según datos del Ministerio de Salud libanés. Las operaciones militares israelíes se han intensificado en las últimas semanas, con incursiones cada vez más profundas en territorio libanés.

El ataque con bomba de carretera eleva a más de 500 los soldados israelíes muertos desde que comenzó la invasión, según cifras filtradas por medios israelíes, mientras que las bajas civiles libanesas superan las 4.000 personas, la mayoría en ataques aéreos y bombardeos de artillería. La ONU ha denunciado en repetidas ocasiones las violaciones del derecho internacional humanitario por ambas partes.

El gobierno de Benjamin Netanyahu, que enfrenta presiones internas por el coste humano de la guerra, defiende que la operación continuará hasta asegurar la frontera norte. Hezbolá, por su parte, mantiene que no depondrá las armas mientras haya tropas israelíes en suelo libanés, un escenario que hace improbable una desescalada real.