El 11 de mayo se cumplieron cuatro meses desde que fuerzas estadounidenses capturaran al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y lo expulsaran del poder. Su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió el liderazgo del país y, bajo la tutela de Estados Unidos, ha iniciado un proceso de reversión del experimento socialista que Hugo Chávez inició hace décadas.
Según analistas consultados por medios internacionales, los cambios más visibles se han producido en el ámbito institucional: Rodríguez ha nombrado un nuevo gabinete con figuras cercanas a la oposición moderada y ha restablecido relaciones diplomáticas con varios países occidentales que habían roto lazos con el chavismo. Sin embargo, la estructura de poder heredada del madurismo sigue intacta en las fuerzas armadas y en los órganos judiciales, lo que genera dudas sobre la profundidad real de la transición.
En el plano económico, se han levantado algunos controles de precios y se ha permitido la importación de bienes básicos, pero la inflación sigue siendo elevada y el acceso a divisas extranjeras continúa restringido. La producción petrolera, principal fuente de ingresos del país, se mantiene en mínimos históricos debido a la falta de inversión y al deterioro de la infraestructura. Organismos internacionales estiman que la economía venezolana podría tardar al menos una década en recuperar los niveles anteriores a la crisis.
La captura de Maduro, ejecutada por un comando de operaciones especiales estadounidense el 11 de enero de 2026, fue presentada por la Casa Blanca como una acción para restaurar la democracia en Venezuela. Sin embargo, la legalidad de la intervención ha sido cuestionada por gobiernos de la región y por organizaciones de derechos humanos, que la consideran una violación de la soberanía venezolana.
En la actualidad, Delcy Rodríguez gobierna apoyada en un consejo asesor integrado por funcionarios estadounidenses, mientras que la oposición tradicional, dividida, exige elecciones libres en un plazo breve. La comunidad internacional observa con cautela: nadie descarta que la estabilidad aparente pueda quebrarse si las condiciones económicas no mejoran o si surgen facciones disidentes dentro del chavismo residual.




