El Gobierno cubano, presidido por Miguel Díaz-Canel, ha anunciado este martes 9 de junio el adelanto en casi un mes del fin del ciclo escolar debido a la crisis energética que atraviesa el país. La decisión, según fuentes oficiales, está motivada por el agravamiento de los cortes de electricidad, que este martes afectan simultáneamente hasta el 67 % del territorio, y se inscribe en el contexto del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.

El impacto del bloqueo energético

La Administración de Donald Trump ha endurecido las sanciones contra Cuba, limitando el suministro de combustible y la importación de piezas para la generación eléctrica. Como consecuencia, la isla sufre apagones diarios que han paralizado sectores clave como la industria y los servicios públicos, incluida la educación. El Ministerio de Educación cubano ha informado de que las clases se suspenderán a partir de esta semana para los niveles de primaria y secundaria, mientras que las universidades adelantarán los exámenes finales.

La UNESCO ha alertado de que «el futuro de toda una generación está en peligro» debido a la interrupción del curso académico y la falta de recursos básicos en las escuelas.

España mantiene vínculos históricos con Cuba y una presencia empresarial relevante en sectores como el turismo y las telecomunicaciones. La crisis energética cubana afecta a las inversiones españolas y a la estabilidad de la región iberoamericana, lo que preocupa al Gobierno español. El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha seguido con atención la evolución de la situación y ha ofrecido ayuda humanitaria a través de canales diplomáticos.

Repercusiones en la vida cotidiana

Los cortes programados de electricidad, que pueden durar hasta 12 horas al día, han obligado a los cubanos a almacenar agua y alimentos perecederos, mientras las escuelas carecen de luz y ventilación. El adelanto del final del curso afecta a más de 1,5 millones de estudiantes, según cifras del Ministerio de Educación. Las autoridades han asegurado que se evaluará la recuperación del calendario académico en función de la evolución de la crisis energética, sin que por ahora se hayan establecido fechas concretas.