El Gobierno de Corea del Sur ha presentado un borrador histórico para el desarrollo y la construcción de su primer submarino de propulsión nuclear de diseño nacional, según informaron varios medios este mes de mayo. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Defensa surcoreano, transformaría el estatus del país de cliente de seguridad de Estados Unidos a una potencia submarina estratégica con capacidad de disuasión autónoma.
El plan, aún en fase de evaluación, responde a la necesidad de reforzar la defensa frente a Corea del Norte y reducir la dependencia del paraguas nuclear estadounidense, en un contexto de crecientes tensiones regionales. De materializarse, Seúl se convertiría en el primer país no nuclear en poseer submarinos atómicos sin el consentimiento directo de Washington como parte de un programa compartido, lo que alteraría el equilibrio de poder en el noreste asiático.
Costes y riesgos tecnológicos
Sin embargo, el proyecto conlleva elevados costes financieros, tecnológicos y de proliferación. Aunque Seúl cuenta con una poderosa industria naval y experiencia en la construcción de submarinos convencionales, los reactores nucleares a bordo exigen dominar tecnologías que ningún país sin armas atómicas ha logrado de forma independiente. Expertos surcoreanos han señalado que el presupuesto estimado para toda la vida útil del programa podría superar los 10.000 millones de dólares (unos 9.200 millones de euros), una cifra que el Gobierno deberá justificar ante una opinión pública polarizada.
Repercusiones diplomáticas
El plan también genera incertidumbre en las relaciones con China y Japón. Pekín, que sigue de cerca los movimientos militares en la región, podría interpretar la adquisición como una escalada armamentista, mientras que Tokio, que también baraja opciones similares, observa con atención el precedente surcoreano. La Casa Blanca, por su parte, mantiene un silencio prudente: apoya el fortalecimiento de su aliado pero teme que un Seúl nuclearizado complique la no proliferación en la península.
El Ministerio de Defensa surcoreano no ha fijado una fecha para la decisión final, aunque fuentes de la Armada citadas por la prensa local indican que los estudios de viabilidad podrían completarse a finales de 2026. De dar luz verde, el primer submarino de propulsión nuclear de Corea del Sur no estaría operativo antes de la próxima década.




