El Gobierno de Corea del Sur ha dado un paso clave en su estrategia de defensa al anunciar oficialmente una hoja de ruta nacional para la adopción de submarinos de propulsión nuclear, según ha informado este viernes el Ministerio de Defensa surcoreano. Se trata de la primera vez que Seúl declara formalmente un plan estratégico en este ámbito, en un movimiento que busca reforzar la disuasión ante las crecientes amenazas regionales, especialmente por parte de Corea del Norte.

Un salto tecnológico para la Armada surcoreana

El plan contempla el desarrollo y construcción de una nueva clase de submarinos nucleares, con el objetivo de modernizar la flota actual —compuesta por unidades diésel-eléctricas de las clases Chang Bogo y Dosan Ahn Changho— y dotar a la Armada de capacidad de patrulla prolongada sin necesidad de repostar. La decisión supone un desafío tecnológico y diplomático, ya que Corea del Sur está sujeta al régimen de no proliferación nuclear, aunque el país cuenta con reactores nucleares civiles y posee la experiencia técnica necesaria para la propulsión naval.

Según fuentes del Ministerio de Defensa consultadas, la hoja de ruta incluye fases de investigación, diseño y construcción, aunque no se han proporcionado plazos concretos ni cifras de inversión. Se espera que el proyecto se desarrolle en colaboración con la industria naval surcoreana, liderada por astilleros como HD Hyundai Heavy Industries y Hanwha Ocean, que ya han mostrado interés en el programa.

Contexto regional y reacciones

El anuncio se produce en un contexto de tensión creciente en el noreste asiático, con Corea del Norte avanzando en su propio programa de misiles balísticos y submarinos, y con China expandiendo su presencia naval en el mar de China Meridional. La adquisición de submarinos nucleares permitiría a Corea del Sur operar durante semanas sumergida, lo que mejora significativamente su capacidad de vigilancia y respuesta frente a amenazas subacuáticas.

La medida ha sido recibida con cautela por parte de algunos vecinos; Japón, que también posee submarinos diésel-eléctricos, sigue los pasos surcoreanos con atención, mientras que China ha expresado su preocupación por una posible escalada armamentística en la región. Por el momento, Estados Unidos —aliado clave de Seúl— no ha emitido una declaración oficial, aunque expertos señalan que Washington podría apoyar el proyecto como parte de la disuasión conjunta frente a Pyongyang.

La hoja de ruta surcoreana se suma a una tendencia global: varios países, como Australia —con el programa AUKUS— y Brasil, están impulsando sus propias capacidades de submarinos nucleares, lo que podría redefinir el equilibrio naval en las próximas décadas.