El congresista estadounidense Thomas Massie (republicano por Kentucky) ha respondido este martes a informaciones sobre un supuesto altercado entre el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a cuenta de las escaladas en Líbano, afirmando que se trata de «todo palabrería» (all talk) mientras Estados Unidos no retire la ayuda militar a Israel.

It’s all talk until US withholds military aid to Israel.

La declaración de Massie pone sobre la mesa la posibilidad de utilizar el paquete de ayuda militar anual que Washington concede a Tel Aviv —valorado en 3.800 millones de dólares (unos 3.500 millones de euros) en virtud del memorando de entendimiento firmado en 2016— como palanca real para forzar un cambio en la política israelí en la región.

Un contexto de fricción creciente

Según fuentes de la Casa Blanca citadas por el medio digital Axios, Trump habría reprendido duramente a Netanyahu en una conversación telefónica reciente, después de que el líder israelí ordenara una nueva ofensiva en el sur de Líbano sin consultar previamente a Washington. La tensión entre ambos mandatarios, aliados tradicionales, ha ido en aumento desde que Trump regresó al poder en enero de 2025, en parte por las diferencias sobre el ritmo y la intensidad de las operaciones militares israelíes.

Sin embargo, Massie, conocido por su postura libertaria y contraria al intervencionismo, ha querido restar importancia al episodio señalando que la retórica presidencial no se traduce en acciones concretas. «Si Trump estuviera realmente enfadado, cortaría la ayuda. Mientras no lo haga, todo es teatro», ha declarado el congresista en su cuenta de X.

Implicaciones geopolíticas

La posibilidad de condicionar la ayuda militar a Israel no es nueva, pero ha cobrado fuerza en círculos progresistas y libertarios dentro del Congreso. Massie forma parte de un grupo bipartidista que lleva años cuestionando el cheque en blanco a Israel, aunque hasta ahora ninguna iniciativa de este tipo ha prosperado en el Capitolio. La reacción del republicano, no obstante, refleja un malestar creciente incluso en las filas conservadoras ante el coste humano y financiero de los conflictos en Oriente Próximo.

La Casa Blanca no ha confirmado ni desmentido el altercado, aunque fuentes del Departamento de Estado han asegurado que «las relaciones con Israel siguen siendo sólidas» y que «no se plantea ningún cambio en la política de ayuda».