Miles de colonos israelíes han irrumpido este jueves en los barrios musulmán y cristiano de la Ciudad Vieja de Jerusalén durante la llamada Marcha de la Bandera, una concentración anual de carácter supremacista judío que celebra la conquista israelí de la ciudad en 1967. Los participantes corearon consignas como ‘Muerte a los árabes’ mientras recorrían las estrechas calles de la parte oriental, provocando enfrentamientos con comerciantes y residentes palestinos.

Una provocación anual que enrarece aún más el conflicto

La marcha, que cada año reúne a miles de colonos procedentes de asentamientos ilegales dentro y fuera de la ciudad, discurrió por lugares de gran simbolismo religioso y político. Los manifestantes, muchos de ellos jóvenes, portaban banderas israelíes y entonaban cánticos racistas mientras la policía israelí desplegaba un fuerte dispositivo de seguridad para proteger su paso. Según testigos presenciales citados por la agencia palestina Wafa, varios comercios palestinos fueron atacados y se registraron empujones y amenazas contra los vecinos.

«Es una humillación anual que el Gobierno israelí permite y alienta. No solo violan nuestra ciudad, sino que lo hacen con el respaldo de las fuerzas de ocupación», declaró un portavoz del gobernador de Jerusalén Este, en declaraciones recogidas por medios palestinos.

Condenas internacionales y reacciones divididas

La Autoridad Nacional Palestina condenó enérgicamente la marcha, calificándola de «provocación deliberada» y «acto de terrorismo de Estado». Por su parte, la Unión Europea y varios países árabes expresaron su preocupación por el aumento de la violencia de los colonos. El portavoz del Ministerio de Exteriores de la Autoridad Palestina, en un comunicado difundido este jueves, instó a la comunidad internacional a «tomar medidas concretas para detener estas agresiones sistemáticas contra el pueblo palestino y sus lugares sagrados».

La Marcha de la Bandera de 2026 se produce en un contexto de extrema tensión, con un Gobierno israelí de coalición que incluye a partidos de extrema derecha que respaldan abiertamente la expansión de los asentamientos y la soberanía israelí plena sobre Jerusalén. La organización israelí de derechos humanos B’Tselem ha documentado un incremento de las agresiones de colonos en la ciudad santa durante los últimos meses.