De la Espriella gana el preconteo del balotaje y Cepeda lo lleva al escrutinio

El oficialismo no reconoce el resultado preliminar e impugna 33.000 mesas. Petro denuncia una posible manipulación informática, sin presentar pruebas por ahora; la diferencia en el preconteo supera ya a los votos pendientes.

Abelardo de la Espriella encabeza el preconteo de la segunda vuelta presidencial celebrada el domingo en Colombia con el 49,66 % de los votos —12.959.542— frente al 48,70 % de Iván Cepeda —12.708.712—, según la Registraduría con cerca del cien por cien de las mesas reportadas. La diferencia, 250.830 votos, es inferior a un punto porcentual y la más estrecha en un balotaje colombiano. De confirmarse en el escrutinio, el abogado de Barranquilla, de 48 años y candidato del movimiento Defensores de la Patria, asumiría la Presidencia el 7 de agosto en relevo de Gustavo Petro.

El resultado preliminar, sin embargo, no zanjó la jornada. El preconteo no es vinculante en Colombia: el conteo oficial lo realizan comisiones de jueces durante el escrutinio, que es el que proclama al presidente. Sobre esa distinción se ha articulado la respuesta del oficialismo, que pide esperar al recuento definitivo y ha anunciado impugnaciones.

El discurso de De la Espriella

De la Espriella habló el domingo por la noche desde el monumento Ventana al Mundo de Barranquilla, adonde llegó en una caravana con cabina blindada. Abrió con un mensaje de unidad:

«No habrá vencedores ni vencidos, no habrá retaliaciones, no habrá persecuciones, porque en democracia no existen enemigos irreconciliables.»

Después se dirigió directamente al presidente saliente y a su rival:

«Petro y Cepeda, absténganse de desatar un incendio social. Respeten el veredicto popular. Aquí no va a haber una tercera vuelta en las calles. Acaten el resultado. Hagan sus maletas y prepárense para ejercer la oposición.»

Ofreció a Cepeda «todas las garantías para ejercer la oposición» dentro del «marco constitucional y legal» y le pidió que no «estimule la violencia». El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo felicitó por teléfono.

La posición de Cepeda

Cepeda calificó el preconteo como «un dato no oficial, no vinculante» y anunció que su campaña impugnará 33.000 mesas durante el escrutinio. Subrayó que llegaba a la segunda vuelta «con la más estrecha diferencia en votos que registre cualquier elección de segunda vuelta en la historia electoral colombiana» y afirmó que no permitirá «que retrocedan las conquistas sociales» alcanzadas durante el actual gobierno.

La impugnación de mesas y la espera del escrutinio son instrumentos previstos en la legislación electoral colombiana. El registrador nacional, Hernán Penagos, pidió tranquilidad a la ciudadanía mientras avanza el conteo oficial.

Los mensajes de Petro

El presidente Gustavo Petro difundió el domingo dos lecturas distintas del resultado. En una atribuye la ventaja de De la Espriella al comportamiento del voto en Bogotá, donde, según escribió, una clase media «beneficiaria de la reforma laboral de mi gobierno» habría «recortado la distancia» del progresismo.

En otro mensaje plantea la hipótesis de una manipulación del sistema. Sostiene que el software de los hermanos Bautista era vulnerable, que solicitó una auditoría que no se autorizó y que existiría «evidencia de un cambio de direcciones IP de varios servidores de la Registraduría», de lo que deduce que «se vulneró el software y otros escribieron datos de mesas y puestos de votación». Atribuyó esa capacidad al «Estado de Israel», anunció que entregará a los jueces la relación de servidores y reclamó un nuevo conteo de todas las mesas. Petro no aportó pruebas que respalden la denuncia, y el procurador general, Gregorio Eljach, había descartado el fraude antes de la jornada.

El argumento de Monedero

El politólogo español Juan Carlos Monedero defendió una tesis similar a la de Petro. Afirmó que el ganador «lo dictarán los jueces» una vez evaluadas «las 33.000 mesas en donde se han registrado problemas» y recordó que en 2022 «cambiaron de signo más de 500.000 votos tras el escrutinio».

El dato de 2022 es exacto en un punto y discutible en otro. Entre el preconteo y el escrutinio se reajustan votos de forma rutinaria, al releerse las actas una por una, y en aquella elección esos ajustes movieron cientos de miles de sufragios. No alteraron, sin embargo, quién había ganado. Que se modifiquen cifras durante el escrutinio no equivale, por tanto, a que cambie el resultado: son dos cosas distintas.

El peso de las cifras

La magnitud de la diferencia condiciona el alcance de las impugnaciones. Los 250.830 votos de ventaja superan ya al total de sufragios que quedaban por contabilizar, de modo que el escrutinio tendría que corregir un volumen muy elevado de actas, y en el mismo sentido, para revertir el resultado. Los reajustes habituales del escrutinio se mueven en márgenes reducidos; una variación de esa escala no tiene precedentes en las elecciones colombianas recientes. La verificación de las 33.000 mesas impugnadas determinará en qué medida esa diferencia se mantiene.

Lo que viene

El escrutinio oficial comenzará en las próximas horas y la revisión de las mesas impugnadas podría prolongarlo; la proclamación está prevista antes de la posesión del 7 de agosto. La noche electoral dejó disturbios y reportes de vandalismo en Cali y Bogotá, según información todavía preliminar.

A falta del recuento definitivo, dos hechos conviven: el preconteo otorga la victoria a De la Espriella por un margen que las cifras hacen difícil de revertir, y el oficialismo mantiene abierta la vía judicial y la denuncia de irregularidades. Será el escrutinio el que despeje cuál de las dos lecturas se impone.