La fragata de la Plataforma Estratégica de Superficie (PES), el mayor buque de guerra construido jamás en Colombia, sigue dando pasos firmes hacia su puesta a flote. La reciente maniobra de volteo de los bloques 31010 y 30920 representa un avance clave en el ensamblaje de esta embarcación, que marcará un antes y un después en la capacidad de construcción naval del país sudamericano.

El proyecto, desarrollado por la industria naval colombiana con apoyo de la Armada de Colombia, busca dotar al país de un buque de última generación con capacidades oceánicas. La fragata PES está diseñada para misiones de vigilancia, defensa y proyección de poder naval en el mar Caribe y el océano Pacífico, zonas estratégicas para la seguridad nacional colombiana.

Detalles técnicos del proyecto

La maniobra de volteo de los bloques, ejecutada en los astilleros de Cotecmar —la empresa estatal de construcción naval—, ha sido calificada como un hito técnico que demuestra la madurez de la industria local. Cada bloque, de varias decenas de toneladas, ha sido ensamblado en seco para luego ser girado y unido al casco principal, un proceso que requiere precisión milimétrica y coordinación entre ingenieros y operarios.

Según fuentes de la Armada de Colombia, la fragata PES tendrá una eslora superior a 100 metros y capacidad para albergar helicópteros de combate, sistemas de misiles antiaéreos y antisuperficie, así como modernos radares y equipos de guerra electrónica. Su puesta a flote está prevista para mediados de 2027, según el cronograma oficial.

Este buque representa un salto cualitativo en la capacidad de defensa naval de Colombia. No solo es el más grande construido en el país, sino que incorpora tecnología de vanguardia que nos permitirá operar en cualquier escenario del Caribe y el Pacífico.

Relevancia estratégica para Colombia

La construcción de la fragata PES se enmarca en el plan de modernización de la Armada colombiana, que busca reemplazar buques obsoletos y aumentar la capacidad de disuasión en un contexto de tensiones regionales. Colombia, como socio clave de Estados Unidos en la región, mantiene una flota dedicada al combate contra el narcotráfico y la piratería, pero necesitaba buques de mayor porte para proyección estratégica.

El proyecto también refuerza la industria naval colombiana, que aspira a convertirse en un referente en América Latina. Cotecmar ya ha exportado lanchas patrulleras a países como Honduras y República Dominicana, y la fragata PES podría abrir la puerta a contratos internacionales de mayor envergadura.

Expertos consultados por fuentes de defensa subrayan que, pese a los avances, el programa PES enfrenta desafíos financieros y de integración de sistemas. Sin embargo, la maniobra de volteo reciente disipa dudas sobre la viabilidad técnica del proyecto. La Armada de Colombia prevé que la fragata esté operativa en 2028, tras un periodo de pruebas de mar y certificación.