Las agencias federales estadounidenses han emitido una nueva alerta conjunta sobre el aumento de actividades maliciosas contra sistemas de control industrial (OT) que atribuyen a grupos patrocinados por el Estado iraní. La advertencia, publicada el 22 de julio de 2026, actualiza la emitida en 2024 y amplía el alcance de las amenazas identificadas, que ahora incluyen interacciones con archivos de proyecto y manipulación de datos en sistemas SCADA (supervisión, control y adquisición de datos).

Según el comunicado conjunto —en el que participan la Agencia de Seguridad de Infraestructuras y Ciberseguridad (CISA), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y el Centro de Ciberinteligencia del Departamento de Defensa— los incidentes observados incluyen «interacciones maliciosas con archivos de proyecto y manipulación de datos en las pantallas de la interfaz hombre-máquina (HMI) y de supervisión, control y adquisición de datos (SCADA)». La manipulación de estos sistemas puede provocar daños físicos en infraestructuras críticas, como redes eléctricas, plantas químicas o sistemas de agua potable.

La alerta no especifica víctimas concretas ni el número de ataques, pero subraya que los actores iraníes han aumentado su capacidad para acceder a entornos de tecnología operativa (OT) mediante técnicas de ingeniería social, explotación de vulnerabilidades conocidas y el uso de credenciales robadas. Las agencias instan a los operadores de infraestructuras críticas a reforzar la segmentación de redes, aplicar parches de seguridad y monitorizar activamente los sistemas HMI y SCADA en busca de comportamientos anómalos.

Esta nueva alerta se produce en un contexto de tensión geopolítica creciente entre Estados Unidos e Irán, y refleja la preocupación de Washington por la capacidad de actores estatales hostiles para interrumpir servicios esenciales a través del ciberespacio. Aunque el foco inicial está en América del Norte, la advertencia es aplicable a cualquier país que utilice sistemas ICS (sistemas de control industrial) y SCADA, incluidos los de habla hispana, donde sectores como la energía, el agua o el transporte dependen de estas tecnologías.