La plataforma Roblox, que cuenta con millones de usuarios en todo el mundo, se enfrenta a una nueva amenaza de seguridad. Según han denunciado varios desarrolladores, los ciberdelincuentes han pasado de robar objetos de valor dentro del juego a secuestrar juegos completos, apoderándose de su código, propiedad y los ingresos generados en la plataforma.

Hasta ahora, los ataques se limitaban al hurto de elementos virtuales de alto valor, como skins o accesorios. Sin embargo, en las últimas semanas se ha registrado una escalada significativa: los atacantes logran tomar el control total de un juego, modificar los permisos de propiedad y redirigir los cobros de la moneda virtual, los Robux, a sus propias cuentas. Esto supone un daño económico directo para los creadores, que invierten tiempo y recursos en desarrollar sus mundos virtuales.

El modus operandi, según fuentes de ciberseguridad consultadas, aprovecha vulnerabilidades en el sistema de autenticación de la plataforma. Una vez que el hacker obtiene las credenciales de un administrador del juego mediante técnicas de phishing o ingeniería social, puede transferir la titularidad del mismo de forma irreversible. La víctima pierde no solo el acceso, sino también el historial de ingresos y la base de datos de usuarios.

Roblox Corporation, con sede en San Mateo (California), ha confirmado en un comunicado que está investigando los incidentes y ha instado a los desarrolladores a activar la verificación en dos pasos. No obstante, algunos creadores denuncian que la compañía no ha desplegado medidas técnicas suficientes para prevenir estos secuestros, lo que genera incertidumbre sobre la seguridad de la economía virtual de la plataforma, valorada en miles de millones de dólares.

El caso pone de manifiesto los riesgos de la concentración de activos digitales en manos de plataformas centralizadas. Mientras tanto, los jugadores también se ven afectados: si un juego es secuestrado, sus datos personales y las transacciones previas quedan en manos de los atacantes, con el consiguiente peligro para su privacidad.