El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, firmaron este jueves 21 de mayo una declaración conjunta que refuerza la cooperación en inteligencia artificial, ciberseguridad y sistemas satelitales. El acuerdo busca reducir la dependencia de la tecnología occidental y construir un ecosistema digital soberano que compita con los países considerados “no amistosos”.

El texto, de extensión considerable, detalla compromisos específicos para colaborar en tecnologías de internet satelital, desarrollo de software e iniciativas de código abierto. Ambas potencias se proponen crear alternativas propias en sectores clave donde dominan firmas estadounidenses y europeas, como los sistemas operativos, las redes 5G y la computación en la nube.

El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica, donde Pekín y Moscú buscan contrarrestar la influencia occidental mediante alianzas estratégicas. El Kremlin ha precisado en repetidas ocasiones que la cooperación tecnológica entre ambos países es “una prioridad” para garantizar la seguridad nacional frente a las sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.

Una respuesta al dominio digital de Occidente

La declaración conjunta subraya la necesidad de desarrollar infraestructuras críticas independientes en el ciberespacio y el espacio exterior. Rusia y China se comprometen a defender juntos su soberanía digital, lo que incluye el intercambio de datos de inteligencia sobre ciberamenazas y la realización de ejercicios conjuntos de ciberseguridad. Además, planean impulsar estándares técnicos alternativos a los promovidos por Washington.

Según analistas geopolíticos, el pacto supone un desafío directo al orden liberal digital liderado por Estados Unidos. Pekín y Moscú ya habían mostrado sintonía en foros como la ONU y la Organización de Cooperación de Shanghái, pero esta es la primera vez que articulan una alianza tan amplia en tecnologías emergentes. El documento no incluye plazos concretos ni cifras de inversión, pero fuentes del gobierno ruso citadas por la agencia estatal TASS indican que “los proyectos comenzarán de inmediato”.

La Unión Europea, por su parte, ha expresado su preocupación ante esta alianza. La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, señaló en una entrevista que Bruselas seguirá de cerca cualquier intento de desestabilizar los mercados digitales mediante subsidios estatales. Sin embargo, el Kremlin desestimó las críticas: “No necesitamos permiso de nadie para cooperar con China”, afirmó un portavoz del Ministerio de Exteriores.