China y Pakistán han desarrollado conjuntamente MAZU, un sistema de alerta temprana multi-amenaza basado en inteligencia artificial y en la nube, diseñado para combatir olas de calor, inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares y monzones devastadores. El proyecto, presentado el 2 de junio de 2026, refuerza la cooperación tecnológica entre ambos países en la lucha contra el cambio climático.

Una herramienta para el Sur Global

MAZU utiliza modelos de inteligencia artificial para predecir fenómenos extremos con mayor antelación, lo que permite activar protocolos de evacuación y mitigación de daños. El sistema se aplica inicialmente en regiones propensas a desastres del Himalaya y el sur de Asia, donde Pakistán ha sufrido inundaciones catastróficas en los últimos años. La iniciativa se enmarca en la asociación estratégica sino-paquistaní, que busca transferir tecnología climática a países del Sur Global.

Según fuentes cercanas al proyecto, el sistema representa un avance significativo en la capacidad de respuesta frente a desastres naturales, al integrar datos satelitales, meteorológicos y de sensores terrestres en una plataforma unificada. Aunque no se han divulgado cifras oficiales sobre su coste o despliegue, las mismas fuentes indican que MAZU podría replicarse en otros países en desarrollo con alta exposición climática.

Cooperación tecnológica con dimensión geopolítica

El lanzamiento de MAZU coincide con la creciente influencia de China en la gobernanza climática global, donde compite con Occidente por liderar la transferencia de tecnologías verdes. Para Pakistán, el sistema supone un refuerzo de su resiliencia ante fenómenos extremos, que causaron más de 1.700 muertos en las inundaciones de 2022. La colaboración en inteligencia aplicada a desastres consolida el eje Pekín-Islamabad, que ya abarca desde infraestructuras (CPEC) hasta defensa.