El presidente chino, Xi Jinping, llegó este lunes a Corea del Norte para una visita oficial de dos días, la primera en siete años, con el objetivo de reforzar la alianza estratégica entre Pekín y Pyongyang en un contexto de crecientes tensiones con Occidente. Xi se reunió con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en un encuentro que ambos calificaron de histórico.

Una visita en un momento clave

La visita, que se prolongará hasta el martes 9 de junio, llega en un momento en que China ha fortalecido sus lazos comerciales y militares con Rusia, lo que según analistas podría aumentar la confianza de Corea del Norte en las negociaciones internacionales. Xi destacó la existencia de una «amistad inquebrantable» entre ambos países, según declaraciones recogidas por la agencia estatal china Xinhua.

La amistad entre China y Corea del Norte es inquebrantable y ha resistido la prueba del tiempo. Seguiremos apoyándonos mutuamente en asuntos de interés fundamental.

Por su parte, Kim Jong-un elogió la visita como una muestra de la «voluntad inquebrantable» de ambas partes por profundizar la cooperación bilateral. La reunión se produce en un ambiente de máxima seguridad, con las calles de Pyongyang engalanadas con banderas chinas y norcoreanas.

Implicaciones para el tablero global

El encuentro entre Xi y Kim tiene implicaciones directas para la seguridad en Asia oriental, especialmente en lo relativo al programa nuclear norcoreano y la no proliferación. Aunque España no es un actor directo en la región, el fortalecimiento del eje Pekín-Pyongyang afecta el equilibrio geopolítico global y supone un desafío para los esfuerzos de desarme impulsados por la ONU y Estados Unidos.

La última visita de Xi a Corea del Norte fue en 2019, antes de la pandemia de covid-19. Desde entonces, Pyongyang ha intensificado sus pruebas de misiles y ha endurecido su postura frente a Washington y Seúl, mientras China ha mantenido su apoyo diplomático y económico al régimen de Kim Jong-un.