La estrategia del fabricante de chips Nvidia en el campo de la inteligencia artificial está siendo malinterpretada por los mercados, según analistas asiáticos consultados por la prensa internacional. La lectura errónea de los movimientos de la compañía podría tener consecuencias geopolíticas y económicas significativas, especialmente en la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.

Durante los últimos tres años, los inversores han premiado a las empresas que construyen la base de la inteligencia artificial: Nvidia fabrica los chips, Microsoft las plataformas, y Amazon, Google y Meta la infraestructura en la nube. Este modelo ha generado billones de dólares en valor de mercado. Sin embargo, el verdadero valor en la próxima etapa podría desplazarse hacia las aplicaciones y los modelos, según las voces citadas en el análisis.

Los inversores han pasado los últimos tres años preguntándose quién construirá la inteligencia artificial. Esta fase está bien comprendida; la siguiente no.

El giro hacia las aplicaciones

Las compañías chinas como ByteDance y Alibaba ya están avanzando en la capa de aplicaciones de IA, mientras que, según los analistas, Occidente podría estar infravalorando este movimiento. El riesgo real, advierten, es que los inversores sigan financiando infraestructura cuando el valor añadido se está desplazando hacia los modelos y las aplicaciones finales.

La interpretación de la estrategia de Nvidia no es solo una cuestión financiera, sino que condiciona la capacidad de las potencias para posicionarse en la próxima oleada de la inteligencia artificial. Los analistas asiáticos sostienen que quienes apuesten únicamente por el hardware podrían quedar rezagados en la carrera por la supremacía tecnológica.