Un nuevo análisis de la consultora Gavekal Technologies sitúa a China en trayectoria para superar a Estados Unidos como el principal generador mundial de energía nuclear en los próximos cinco años. El informe, fechado en junio de 2026, señala que el despliegue acelerado de reactores en China, unido al aumento de la demanda eléctrica impulsada por la inteligencia artificial y la persistente inestabilidad en el estrecho de Ormuz, acelerará este cambio de liderazgo.
Según el estudio, Pekín mantiene un ritmo de construcción nuclear sin precedentes. Actualmente, China cuenta con 56 reactores operativos y otros tantos en fase de construcción o planificación, mientras que Washington ha ralentizado la puesta en marcha de nuevas plantas debido a retrasos regulatorios y sobrecostes. La capacidad instalada china ya se aproxima a la estadounidense, y las proyecciones indican que la superará en el horizonte de 2031.
Demanda energética y contexto geopolítico
El informe de Gavekal Technologies destaca que la demanda de electricidad procedente de centros de datos de inteligencia artificial y la incertidumbre en las rutas energéticas globales, como el estrecho de Ormuz —por donde transita una parte significativa del crudo y el gas licuado—, han reforzado la apuesta de China por la energía nuclear como fuente estable y libre de emisiones.
Por su parte, Estados Unidos sigue siendo el mayor productor nuclear del mundo, con 93 reactores en operación, pero su flota envejece y apenas cuenta con dos nuevos reactores en construcción, ambos en la planta de Vogtle (Georgia), cuyos costes se han disparado. El informe subraya que, sin una política de renovación más agresiva, la ventaja estadounidense se evaporará en menos de un lustro.
Implicaciones del relevo nuclear
El análisis concluye que el relevo de China en el liderazgo nuclear tendrá implicaciones geopolíticas y tecnológicas: Pekín consolidará su independencia energética y su capacidad para exportar tecnología de reactores de tercera y cuarta generación, mientras que Washington verá erosionada su influencia en los estándares internacionales de seguridad y no proliferación nuclear.




