China ha vuelto a situarse a la cabeza de la carrera mundial de la supercomputación. La máquina LineShine, desarrollada por el país asiático, ha sido clasificada como el superordenador más rápido del planeta en la Conferencia Internacional de Supercomputación que se celebra esta semana en Hamburgo, Alemania.

El anuncio supone un hito en la estrategia de Pekín por alcanzar la autosuficiencia tecnológica en un ámbito crítico para la inteligencia artificial, la defensa y la investigación científica. LineShine desbanca a los sistemas estadounidenses y japoneses que encabezaban el ranking bianual TOP500, aunque los organizadores no han facilitado aún las cifras exactas de rendimiento en la conferencia.

Soberanía tecnológica en juego

La llegada de LineShine subraya la capacidad china para competir en tecnologías de alto rendimiento a pesar de las restricciones impuestas por Washington en materia de semiconductores. La computación de alto rendimiento es considerada por los gobiernos europeos y norteamericanos como una tecnología crítica con aplicaciones militares y de inteligencia, lo que ha llevado a la UE a impulsar sus propios programas de supercomputación.

El superordenador chino representa un avance en la soberanía industrial del país asiático y refuerza su posición en la pugna geopolítica por el dominio de los semiconductores y la computación cuántica. La clasificación en Hamburgo llega en un momento en que los principales fabricantes estadounidenses, como IBM y Hewlett Packard Enterprise, centran sus esfuerzos en sistemas de exaescala, aunque China ha demostrado con LineShine que puede igualar e incluso superar a sus rivales.

Los expertos reunidos en la International Supercomputing Conference han señalado que el rendimiento exacto de LineShine se conocerá en los próximos días, cuando se publiquen los resultados oficiales del benchmark Linpack. De momento, el hito refuerza la percepción de que la carrera por la computación más potente del mundo se ha convertido en un campo de batalla estratégico entre China y Occidente.