El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, declaró este jueves que Pekín rechaza de forma categórica los bloqueos tecnológicos en el ámbito de la inteligencia artificial. La declaración se produce en el contexto de las restricciones impuestas por Estados Unidos y otros países a la transferencia de tecnología de IA, que China considera una medida injustificada contra su desarrollo tecnológico.
«China se opone firmemente a la imposición de bloqueos tecnológicos en inteligencia artificial», afirmó Lin Jian en una rueda de prensa celebrada en Pekín. El portavoz no ofreció cifras concretas ni detalló posibles represalias, pero subrayó la postura de principio del gobierno chino frente a lo que considera una práctica discriminatoria en el comercio tecnológico internacional.
La competencia global por la IA
La inteligencia artificial se ha convertido en un campo de competencia estratégica entre China y Occidente. Estados Unidos ha liderado los esfuerzos para limitar la exportación de semiconductores avanzados y otras tecnologías clave a empresas chinas, argumentando motivos de seguridad nacional. Pekín, por su parte, ha calificado estas restricciones de «bloqueo tecnológico» y ha prometido impulsar su propia capacidad de innovación en IA.
La postura china también tiene implicaciones para la Unión Europea, que está elaborando su propio marco regulatorio para la IA. Bruselas busca equilibrar la promoción de la innovación con la protección de derechos fundamentales, y ha mostrado cautela ante los intentos de desacoplamiento tecnológico con China. La declaración de Lin Jian refuerza la posición china de que la cooperación internacional en IA debe ser abierta y no discriminatoria.
El gobierno chino ha invertido miles de millones de dólares en los últimos años para situarse a la vanguardia de la inteligencia artificial, con empresas como Baidu, Alibaba y Tencent compitiendo en el desarrollo de modelos de lenguaje y aplicaciones de IA. Las restricciones estadounidenses han acelerado los planes de autosuficiencia tecnológica de China, que busca reducir su dependencia de los semiconductores y el software extranjeros.




