El Gobierno de la República Popular China ha prohibido la importación de la tarjeta gráfica más potente del fabricante estadounidense Nvidia, en una decisión que busca reforzar a los productores domésticos de semiconductores y reducir la dependencia tecnológica del exterior. La medida, anunciada el 22 de mayo de 2026, afecta al modelo GeForce RTX 5090D V2, una variante diseñada específicamente para el mercado chino que ya cumplía con las restricciones a la exportación impuestas por Washington.

La prohibición supone un nuevo capítulo en la guerra de chips entre Estados Unidos y China, que viene escalando desde 2022. Pekín justifica la decisión como un respaldo a la industria local de semiconductores, en un contexto de creciente presión por parte de la administración estadounidense para limitar el acceso chino a tecnologías avanzadas.

Impacto en el ecosistema tecnológico chino

La decisión afecta directamente a jugadores de videojuegos y desarrolladores aficionados de inteligencia artificial en China, que ahora ven limitado su acceso al hardware más potente del mercado. Según fuentes del sector, la GeForce RTX 5090D V2 era uno de los productos más demandados tanto por entusiastas del gaming como por pequeños laboratorios de IA que dependen de la potencia de cálculo de las tarjetas Nvidia.

El gigante tecnológico chino no ha emitido declaraciones oficiales sobre la medida, pero analistas del sector señalan que la prohibición podría acelerar el desarrollo de alternativas locales, como las impulsadas por fabricantes como Loongson o Biren Technology, que han recibido un importante respaldo gubernamental en los últimos años.

Beijing apuesta por una estrategia de sustitución de importaciones tecnológicas, consciente de que la dependencia de chips avanzados extranjeros es uno de sus puntos débiles en la pugna geopolítica con Washington.

La prohibición de importación se produce apenas semanas después de que Estados Unidos endureciera sus controles a la exportación de chips de IA y herramientas de fabricación de semiconductores, en un movimiento que China considera un intento de frenar su desarrollo tecnológico.

Competencia estratégica sin tregua

La medida china se enmarca en una escalada de restricciones mutuas que ha llevado a ambos países a revisar sus cadenas de suministro tecnológico. Pekín ya había prohibido anteriormente la venta de chips avanzados de IA de Nvidia en territorio chino, pero esta es la primera vez que la prohibición se extiende a productos ya adaptados a las regulaciones estadounidenses.

Para Nvidia, el mercado chino representaba aproximadamente un 20% de sus ingresos globales en el segmento de consumo, según datos del último informe financiero. La decisión de Pekín podría suponer un nuevo golpe para la compañía californiana, que ya había visto reducidas sus ventas en China debido a las restricciones de exportación de Washington.

La industria china de semiconductores, por su parte, se enfrenta al desafío de cubrir el hueco dejado por Nvidia con productos domésticos que aún no alcanzan las prestaciones del modelo prohibido. No obstante, el Gobierno chino ha multiplicado las inversiones en I+D y en la creación de un ecosistema de chips independiente, con objetivos a largo plazo que trascienden el cortoplacismo de las restricciones comerciales.