China ha puesto en marcha el primer centro de datos submarino del mundo alimentado por energía eólica marina, un hito tecnológico que combina infraestructura de datos con energías renovables. La instalación, cuya inauguración se ha conocido este 10 de junio de 2026, tiene una capacidad inicial de 24 megavatios y utiliza el agua de mar como sistema de refrigeración natural, lo que reduce significativamente el consumo energético respecto a los centros tradicionales.
Una apuesta por la eficiencia y la soberanía tecnológica
El centro de datos, ubicado en aguas bajo jurisdicción china, representa un avance en la estrategia de Pekín por controlar infraestructuras críticas de procesamiento de datos. Al estar sumergido, aprovecha las bajas temperaturas del fondo marino para disipar el calor generado por los servidores, eliminando la necesidad de sistemas de aire acondicionado que suponen hasta un 40% del consumo eléctrico en centros convencionales.
La alimentación eléctrica proviene de aerogeneradores marinos instalados en la misma zona, lo que convierte al complejo en una infraestructura energéticamente autosuficiente. Aunque no se ha precisado la empresa o entidad pública responsable, fuentes del sector señalan que el proyecto podría estar liderado por una alianza entre la compañía estatal de redes y un operador de centros de datos.
Contexto geopolítico y competitivo
El hito se produce en un momento en que la demanda de capacidad de cálculo y almacenamiento de datos crece exponencialmente, impulsada por la inteligencia artificial y la digitalización. China, que ya cuenta con algunos de los mayores centros de datos terrestres del mundo, busca ahora diversificar sus ubicaciones para garantizar la resiliencia y seguridad de la información. La iniciativa también refuerza la posición del país en la carrera por liderar la infraestructura digital global, reduciendo la dependencia de cables submarinos y servidores situados en territorio extranjero.
El uso de energía eólica marina para alimentar centros de datos submarinos podría convertirse en un modelo replicable en otros países con litoral, aunque por ahora China se sitúa a la vanguardia de esta tecnología. No se han revelado detalles sobre el coste del proyecto ni el calendario para futuras ampliaciones.




