El Diálogo Shangri-La, la cumbre anual de seguridad que reúne a ministros de Defensa y altos mandos militares de la región Asia-Pacífico, ha comenzado este año en Singapur con la notable ausencia de China. El foro, organizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) con sede en Londres, afronta el reto de seguir siendo relevante sin el gigante asiático, en un contexto de tensiones por el Mar de China Meridional y Taiwán.

El analista y exdirector del Straits Times, Warren Fernandez, ha publicado un artículo, a través de la Escuela de Estudios Internacionales Rajaratnam (RSIS) de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en el que sostiene que el diálogo mantiene su utilidad como plataforma para que potencias medias y aliados coordinen posturas, incluso si Pekín se desmarca. Fernandez, que dirigió el diario singapurense, es actualmente profesor adjunto en la RSIS.

Un foro para potencias medias

La pregunta que planea sobre el encuentro es si las coaliciones de potencias medias pueden suplir la fuerza militar directa. Sin la participación china, el diálogo se centra en cómo Estados Unidos, Japón, Australia y otros aliados pueden reforzar la disuasión y la cooperación en seguridad marítima. Según Fernandez, el nombre del foro evoca la canción de U2 With or Without You: la cita anual sigue siendo relevante, pero su dinámica cambia radicalmente sin el principal actor regional.

El Diálogo Shangri-La sigue siendo un termómetro fiable del clima de seguridad en Asia-Pacífico, y su utilidad no se desvanece por la ausencia de un participante, por importante que sea.

Tensiones subyacentes

La ausencia de China se produce en un momento de máxima fricción por las reclamaciones territoriales en el Mar de China Meridional y el estatus de Taiwán. Pekín considera que el foro está dominado por la agenda de Washington y prefiere canales bilaterales. Sin embargo, para los asistentes, el diálogo sigue siendo un espacio para coordinar respuestas ante las acciones chinas en la región.

El analista subraya que las potencias medias —como Singapur, Indonesia o Corea del Sur— tienen en el Shangri-La una oportunidad de hacer oír su voz y de construir consensos que mitiguen el riesgo de conflicto. La edición de 2026, que se celebra del 5 al 7 de junio, cuenta con la participación de más de 40 delegaciones, según fuentes del Ministerio de Defensa de Singapur.